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Archivo de la etiqueta: Manizales

Se vienen las últimas actividades de este 2018 y son ni más ni menos que en el querido Eje Cafetero, más precisamente en Pereira y Manizales.
El día lunes 3 de diciembre, invitado por la Secretaría de Cultura de Pereira, voy a estar participando de los Labs de Creación con un conversatorio acerca del acto de escuchar en el contexto del concepto paisaje sonoro. Será a las 15hs en el salón de concertación del Centro Cultural Lucy Tejada de esa misma ciudad y con entrada libre y gratuita.
Seguidamente, el martes 4 a las 18hs presentaré una introducción al proyecto Paisajes sonoros subterráneos en una charla en la Alianza Francesa de la ciudad de Manizales, también con entrada libre.
Por último, el jueves 6 y viernes 7, estaré ofreciendo un taller de grabación, edición y mezcla de paisaje sonoro en Fundación Batuta Caldas. Esta actividad también es abierta a la comunidad, pero sin embargo es con inscripción previa y con un valor de $35.000. Para inscribirse, lo pueden hacer por teléfono al 8865588 ext. 101, o directamente en la sede central. El lugar cuenta con equipamiento –computadoras, micrófonos– que ocuparemos para el trabajo de los dos días.

Como siempre, les agradezco compartir y pasar la voz.
¿Nos vemos por allá?

EnTaller

Ese jueves, después de aterrizar en Medellín y de un no muy prolongado desencuentro con el taxista que pasaba a buscarme por el aeropuerto, llegué al fin a Casa NN –mi lugar de hospedaje– para dormir unas horas antes de que todo comience.
Al mediodía, encaré para el Parque Explora donde desde la puerta del Exploratorio, Camilo me hacía señas como diciéndome “sí, sí, es acá”. Un abrazo y un par de palabras, que si bien eran las primeras que cruzábamos en persona, fue como si nos conociéramos de hace tiempo. El reencuentro con Seba, conocer a Dani, dos grossos que hoy en día están a cargo de los más diversos y novedosos proyectos del espacio.
Recorrimos un poco, almorzamos y Estefanía me llevó a la radio de la Universidad Bolivariana, donde en el programa que Claudia conduce, charlamos de mil cosas y promocionamos un poco la actividad de esa misma tarde.
A la nochecita llegó el momento de presentar Cuatro Metros en el Exploratorio, en un auditorio colmado de gente, entre la cual supe ver dos caras conocidas: Esteban y Diego. ¡Qué grandes, haciendo el aguante!
Pasada la presentación y cumplidas las obligaciones, fuimos a tomar unas cervezas en un lugarcito de ahí cerca, charlamos con Diego acerca del futuro y él llegó a irse a tiempo, pero el mayor aguacero de la temporada nos dejó varados en el lugar por un rato…

El viernes, fue el taller de Bernardo y Gerardo. Nos reíamos porque nos vemos más en Colombia que en Argentina. Construimos cañas geolécticas, una copada iniciativa dentro del marco de Radio Surófona.

El sábado, ya la última actividad por allá, me tocaba coordinar una caminata sonora por la Plaza Minorista con el grupo Escuchas Remotas que está a cargo de Camilo.
Todos los contrastes en ese sitio, un submundo de la compraventa de todo tipo de cosas muy interesante de escuchar y compartir con el grupo.

Asado de cierre en lo de Camilo, donde conocí a Paulina, a Leslie –recién llegada de México y con quien sin saberlo teníamos un montón de gente en común–, y por primera vez tuvimos un ratito más tranquilo para charlar con Luciana, que desde Platohedro empuja también un montón de iniciativas increíbles.
El asado, alla paisa y comandado por Gabriel y Camilo en una discutible asociación, en una parrilla que según recuerdo me dijeron era tipo cubano pero que googleando lo más parecido que encuentro es algo llamado caja china. Papitas criollas, choris, una ananá [aka piña] y el cerdo más tierno del mundo ¡Muy bueno todo!

Micro a Manizales. Festival Internacional de la Imagen. El clásico reencuentro de Andamio, y también con Emilio, Marianne y Luis, a quien conocí ese día.
Después de la acreditación, comenzaban los talleres. Si bien al principio parecía que no, finalmente el que impartí fue el más numeroso de todos los talleres, con veinte participantes que al finalizar la tarde terminaron exponiendo cuatro producciones de lo más variadas.
Almuerzo en equipo y a descansar.
El miércoles teníamos concierto en Pereira y desde la mañana estuvimos previendo los últimos detalles. Mi compu dejó de andar, pero servicio técnico mediante el jueves, el viernes volvió a ser lo que era.
Cable aéreo, bus y caminata, llegamos al Museo de Arte de Pereira, donde Alejandro nos recibía con una sonrisa y un camarín lleno de frutas para pasar la tarde. Igual nos escapamos a almorzar a un corrientazo de a la vuelta.
A sala colmada, presentamos Calles en un formato reducido junto con Jessi y Emilio. El concierto lo compartimos también con David, Andrés y José, artistas locales. ¡Qué lindo compartir escenario con ustedes!
El viernes me convertí en espectador, visité las instalaciones del Festival. Por suerte, lo encontré a Jorge Barco –digo por suerte, porque estaba por irse de Manizales– que me contó sobre los tiempos del ruido… un interesantísimo trabajo sobre la caída de unos meteoritos en Colombia.
También pude ver la conferencia de Cielo Vargas, con quien no nos conocíamos personalmente a pesar de haber conversado por correo desde hace un tiempo.

Llegando al fin de la semana, las despedidas fueron varias, aunque a esta altura se sabe que no son definitivas. ¡Siempre hay próxima!
Así que gracias, una vez más por todo. Pero por sobre todo, por hacerme sentir como en casa.

¡Hasta la próxima! Espero que sea pronto.

Col - Portada

Marianne, Luis, yo, Emilio y Jessi, en el cable aéreo camino al terminal de Manizales.

Si bien el viaje de ida me sorprendía en Ezeiza con el vuelo demorado por una asamblea gremial, salí una hora y media después y sin problemas para tomar la conexión a Pereira, ya que por suerte, también en Bogotá estaban demorados los vuelos debido a problemas climáticos.

Recién llegado y teniendo que hacer unas compras, fui caminando en dirección al centro y sucedió: esa magia de pasar por el Cable y tener la certeza de encontrar a alguien conocido. ¡Alejo! –me sorprendió Jorge–, avisándome que esa noche la cosa era en Silmaril. Ahora sí me sentía en Manizales.

El sábado me sorprendió sin voz. Es que venía arrastrando una gripe casi curada de la semana anterior, que evidentemente vio la oportunidad de reincidir al encontrarse un cambio climático. Amanecí sin voz y sabiendo que durante la semana la necesitaría, quedé guardado todo el día. Gárgaras de agua tibia y limón. DIAJ. No lo intenten en sus casas.

El domingo comenzaba ISEA y además, tocábamos en el Picnic Electrónico con Jessi, Emilio y Esteban, respondiendo a la invitación que nos había hecho Felipe justo antes de salir para Colombia. A pesar de la lluvia, Paula –coordinando el transporte, como lo haría toda la semana… aunque no, no era su tarea– nos pasó a buscar con el transporte del festival y nos llevó al Recinto del Pensamiento, donde también nos encontramos con –a esta altura– viejos amigos del Festival. También estuvo muy bueno el encuentro con Jorge Mario y a Ana María, con quienes estamos trabajando hace un año ya pero todo vía Skype, sin vernos las caras –las reales– nunca. 2017. Cosas que pasan.
De lo más sorprendente de ese día: encontrarnos a Tariq. De no saber siquiera que iba a estar en Manizales, estaba conduciendo la fiesta aniversario de Leonardo, la importante revista científica que cumplía 50 años. Increíble Tariq.
La vuelta del Recinto, se complicó un poquito. Todos subidos a un bus que nos llevaría camino al centro pero que se varó –en criollo, no arrancaba–. Todos subidos, gente parada al mejor estilo hora pico en cualquier ciudad y sin poder salir. Por suerte Natalia –ella sí, encargada del transporte– habilitó unos autos y la cosa se fue solucionando de a poco. Volvimos con Diana, Jessi y Fred.

A partir del lunes, comenzaron por las mañanas los ensayos y grabaciones necesarias para el armado de Leviatán, la pieza que estrenábamos el jueves. Algunos días en Milán, otros en el centro, fuimos puliendo con Jessi y Emilio poco a poco los detalles.

Concierto de apertura por la noche y vuelta a casa.

El martes ya los almuerzos eran en la Universidad –coordinados por Manu–, lo que nos tenía usando el patio comedor de base entre todas las actividades… las charlas de proyectos artísticos, el foro académico y todo pasaba ahí y estábamos corriendo de un lado a otro. Esa misma tarde me encontró Diego y –pff… debí tener cara de cansado– me invitó un café (nos seguimos debiendo el sixpack) y charlamos un rato… después subimos juntos a Vivelab y compartimos un rato más, donde también estaban trabajando Cami, Marian y Roxanne –quien estaba en el festival de intercambio por el año Colombia /  Francia–, a quien le regalé mi entrada para subir a la chiva, una especie de trencito de la alegría que iba a dar una vuelta por distintos puntos de la ciudad y que ya por la hora, yo no iba a aprovechar.

A la noche la inauguración de las instalaciones en el flamante Centro Cultural Rogelio Salmona nos recibían con un anfitrión de lujo: siempre es un lujo compartir con Carlos Adolfo, porque sea cual sea la situación todo se vuelve una sitcom. Equis.
La expo invitaba a dar una vuelta por todos los rincones, incluído el impecable pabellón Francia, trabajo de días de montaje a cargo de Santi, Seba, Carlos, Juli…

El jueves desde muy muy temprano, estuvimos concentrados en el hostel donde paraba Esteban, que si lo describo como un genio es poco. Nos ayudó a escribir el software que usamos para la performance de Leviatán, re escribiéndolo desde cero en tres días. Lo agradecidos que estamos con vos, Esteban, no tiene nombre. Si el espíritu de la colaboración tuviera cara, sería la tuya… jajaja okey, no exagero más pero en serio, MUCHAS GRACIAS por esto. Te debemos una y lo sabemos, contás con nosotros.
Almuerzo y salida hacia la prueba de sonido en Fundadores. Todo estaba bien de la mano de un implacable Juan Pablo que coordinaba cada acción, Alejo, Laura y tantos otros compañeros colaborando desde la asistencia técnica.
El concierto estuvo compartido con ABC trío (Alcaraz, Biffarella, Catalano) y con Ricardo… sin querer, súper presencia argentina en la noche del jueves. Y estrenamos Leviatán y todo salió súper.

Esa noche sí siguió en Silmaril, viendo a la banda de Juan Pablo que increíblemente nos recibía con Ciudad de pobres corazones. Justo estábamos recién entrando con Gerardo y tuvimos que agitar el orgullo argento (?).

Habiendo pasado todas las actividades propias, del viernes lo obligado fue ver la excelente performance de Ruido, pieza de live cinema en la que participaba Esteban. ¡Qué equipo de primera ese!

Sábado a la noche ya me tocaba emprender la vuelta, que como siempre tiene algún condimento que la hace más interesante. Primero iba a ir con Carlos Iván, el dueño del departamento en el que me quedé, después al final no… y contra los buenos pronósticos, me quedé sin poder conseguir UBER para ir hasta Pereira… suerte que Laura me ayudó a conseguir un taxi y todo terminó bien.

Perdónnnn porque se que por algunas complicaciones propias de los últimos dos días sobre todo no me despedí de muchos. Con algunos ya hablé, con otros aún no pero se que ya vamos a charlar.

GRACIAS una vez más por una semana de aprendizajes enormes.

Espero verlos pronto. Por acá, por allá. Siempre nos las arreglamos. Pronto.

 

Plaza de las banderas Recinto

Plaza de las Banderas. Recinto del Pensamiento.

La semana próxima estaremos pisando una vez más tierra colombiana. Esta vez para formar parte del International Symposium of Electronic Arts, el evento de arte y tecnología más destacado del mundo que además, por primera vez se realizará en Latinoamérica, en el contexto del Festival Internacional de la Imagen, organizado por la Universidad de Caldas en Manizales.
El festival, cuya temática será Biocreación y Paz, reúne más de 280 actividades a lo largo de toda una semana entre conciertos, talleres, charlas, ponencias y otras actividades.
Con Andamio, estaremos estrenando Leviatán, una pieza para flauta dulce Paetzold y procesos de audio y video en tiempo real. En esta oportunidad, se trata de un proyecto colaborativo en el que participo desde la composición y desde la performance en vivo, Jessica Rodríguez con el proceso de visuales en tiempo real y Emilio Ocelotl con la composición y la programación que realiza los procesos de audio.

Además estaré presentando dos charlas, una de carácter artístico acerca del proyecto de paisajes sonoros subterráneos y por otro lado una ponencia sobre restauración de media art dentro del Foro Académico.

Como siempre, siguiendo los links llegan a las fuentes por si les interesa profundizar un poco más.

¡Nos vemos por allá amigos, gracias por leer!

ISEA

Después de una mañana de viaje con una corta escala en Lima, llegaba a El Dorado y me encontraba con María Paula, que me llevaría en taxi a Chapinero, el barrio Bogotense en el que me quedé los dos primeros días de este viaje.
A pesar de descansar un poco durante la tarde, la noche me quedaba corta para el sueño que arrastraba, pero había que trabajar. A las ocho de la mañana del sábado estábamos en la CUN esperando que nos abran el auditorio para poder dictar el taller. Después de un malentendido con otra profe que también tenía reservado el mismo espacio para una actividad propia, conseguimos consensuar –Olguita mediante– y el taller comenzaba con la mayor cantidad de asistentes que haya tenido nunca y con un alto nivel en sus producciones.
El hambre se hacía notar hacia el mediodía y a la par que recorríamos La Candelaria, fuimos con María Paula, Caro, Javi y Margarita por unos totumashis, mix de comida japonesa con colombiana en la Tatuma Corrida. El paseo seguiría entre charlas y –varios– cafés.

Domingo 8. Día de la madre en Colombia. Sobreventa salvaje de pasajes. Una aerolínea que no voy a nombrar nos sacaba de las manos nuestro vuelo a Manizales, reprogramándonos para el lunes, cosa que era inviable para nosotros que teníamos que montar ese mismo día la videoinstalación.
Luego de unos reajustes pude volar a Pereira gracias gracias a una promo y llegar a Manizales por tierra tal como Juli me había indicado un día antes. Manizales fue desde el principio sinónimo de reencuentro, y a pesar de comenzar solo, por la tarde llegaban Rolando, Jessi, Tonalli y Luis para montar Tuyuc en tiempo récord. No hubiera sido posible sin la infaltable mano de Sebas, Santi y Dani. Hay equipo.

BalanceUnbalance y el Festival de la Imagen comenzaban: charlas, conciertos y la inauguración del subsuelo donde estaban las videoinstalaciones. Toda una experiencia, mi primera instalación llena de gente transitando y hasta sacándose fotos dentro. De no creer.
El martes, después de compartir el almuerzo con Edgar y Daniel (Quaranta),
 presentábamos en la Universidad el proyecto con Daniel (Schachter). Perdimos la van a la Universidad –o la van nos perdió a nosotros– pero por suerte, aunque me cuesta pensar que fue totalmente una casualidad, Maria Helena, que pasaba a buscar a Ricardo se ofreció a llevarnos también y llegamos a tiempo. La jornada terminó en café en el Cable en compañía de Rolando y Lolis y luego en la visita a los espacios de exposición permanente de trabajos de estudiantes desde donde Carlos Adolfo nos llevaría en su auto hacia el concierto nocturno al aire libre.

¡Aguas, aguas! la bronquitis de Jessica no pasaría desapercibida y nos encontraría a todos –Tona, Rolas y Lolis, Luis, Cata, Manu, Cris, Tariq, Rob y yo– esa misma noche en la Clínica de la Presentación, esperando el veredicto que por suerte no fue nada demasiado grave, solo hacía falta reposo.

El miércoles me tocaba dar el taller nuevamente, coordinado por Andrea y con el desafío de que Diego se había anotado. Intimidante al principio, no voy a mentir, pero de todas formas un placer compartir el espacio con un amigo y colega.
Llegaba el último día y entre ensayos, pruebas y errores, cerrábamos el Mercado con el concierto de Andamio, y con la Sala Olimpia llena. Gracias a Juan Pablo y sus Lasos que procuraron que toda la tecnología esté a punto para colmar la sala de imágenes y sonidos.

Fiesta de clausura, despedidas varias y salida a Medellin en la incómoda van que iba a ser el único descanso hasta llegar –casi directamente– al Museo de Arte Moderno para compartir, entre risas y retos el taller para niños que gracias a Mara, Jorge y Vanessa habíamos podido coordinar.

Llegaba el domingo de descanso. Tan preciado domingo que nos vio hacer un render en el lobby del hotel y por la tarde salir a grabar el metro de Medellín, comer un perrito caliente en un puesto callejero y volver.

Lunes de charlas en el MAMM nuevamente, que en teoría eran las últimas pero no, nos invitarían a NN el martes a charlar sobre colaboración.
Último almuerzo en el Kokoriko de San Joaquín, al que se nos sumaría Sarita para llevarnos a la heladería del barrio.

A los que me vieron toser, les cuento que todavía no termino de recuperarme del todo de la gripe.

Gracias a todos por toda su inmensa amabilidad, ayuda y apoyo, ya que sin ustedes no hubiéramos podido concretar esta visita… ¡espero volver a verlos pronto amigos!

Manizales

Gracias a Ibermúsicas por su beca y a todas las instituciones que nos brindan su apoyo, estaremos realizando durante el mes de mayo una gira por Colombia con Andamio, una plataforma de colaboración con la que estamos trabajando en diversos proyectos desde el año pasado.

El primer destino es en Bogotá, en la universidad CUN, donde realizaré dentro del marco del Festival Graficun el taller Soportes sonoros, que profundiza acerca de distintas estrategias de transposición entre el lenguaje sonoro y el lenguaje visual.

Seguimos viaje y llegamos a Manizales, donde participaremos en los Festivales Balance – Unbalance y el Festival Internacional de la Imagen.

En el primero, montaremos por primera vez Tuyuc, una videoinstalación que cuenta como material primordial un documental experimental creado a partir de la residencia que Andamio realizó en 2015 en el amazonas ecuatoriano, con el fin de generar conciencia acerca de la exploración y explotación petrolera en zonas que son teóricamente reservas naturales nacionales.

Por otro lado, en Festival Internacional de la Imagen estrenaremos El lenguaje de los árboles, obra que conjuga una vez más música electroacústica de mi autoría y visuales de Jéssica Rodríguez. Dictaré nuevamente el taller Soportes sonoros y voy a estar participando del Foro académico con una ponencia acerca de los Medialabs, caracterizando su forma de trabajo y sus esquemas de producción.

Además con Daniel Schachter presentaremos un proyecto en que venimos trabajando hace ya tres años en la Universidad Nacional de Lanús, acerca de las posibilidades de restauración de la colección de vinilos del sello EDUL, primer sello discográfico universitario de la Argentina.

La última parada es Medellín. Nos recibirán en el MAMM –Museo de Arte Moderno de Medellín– dentro del programa Creativos MAMM, donde presentaremos Lectura expandida para niños: a partir de una propuesta lúdica acercaremos a los niños al mundo de las tecnologías de creación de imágenes y sonido en tiempo real.

Por último dentro del programa Formación de formadores estaremos conversando en mesa redonda a partir del tópico Pedagogías del Sonido, pretendiendo intercambiar opiniones con pares artistas y docentes a partir de experiencias propias.

Como siempre, siguiendo los links que están incluidos en el texto pueden conocer más de cada evento si les interesa.

Gracias por pasar y leer!

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Luego de una larga espera que tuve en El Dorado, el aeropuerto internacional de la ciudad de Bogotá en el cual hice la conexión, llegué a la ciudad de Manizales donde comenzaría una semana cargada de muchas emociones y aprendizajes. Voy a tratar de resumirles un poco de qué se trató, a ver si me sale no aburrirlos.

Ya ese mismo día de la llegada, tuve contacto con los chicos, que son el motor de todo. Fuimos al Cable, tomamos algo y hablamos de todo. Aprendí que saludar con un beso es algo invasivo. ¡Perdón Seba! ni yo sabía eso ni vos que yo era argentino como para prepararte. Durísimo te quedaste, papelón para los dos.

Tuve un día en medio para recorrer algo. Aerosilla, el Corredor Polaco, Chipre y volver en buseta. A la vuelta conocí a los mexicanos, a Andamio: Rolando, Luisma, Jessi y Tonalli… ¡qué equipo! completo y complejo por donde se lo mire.

Con este día puente que tuve y todo, el Festival comenzó pronto. Arrancaron los talleres, el foro, las expos, presentaciones y paisajes sonoros.

De a poco también iban llegando el resto de los invitados. Pancho, Santiago y Clau de Chile, Alessandro y Ezio de Italia, Robert y Alain de Canadá, el grupo MEI de Argentina, Montse y Joseba de España (¿o del mundo?), María Cecilia y Jorge de Medellín y más… cada uno con muchas cosas por decir, y con mucho que enseñar(me).

El martes me tocaba arrancar mi taller, Soportes Sonoros, que fue súper productivo. Doscientos tres fue el aula donde además de descubrirme frente a una producción artística comprometidísma de parte de los asistentes, me encontré con dos equipos de chicos estaban en su etapa de realización de trabajo final y me pidieron opiniones y sugerencias. Les confieso que como era algo que no me esperaba, me resultó muy difícil ser ese ‘referente’. Andrés y Melanny, Diego (y su compañero que no recuerdo el nombre), espero haberles cumplido en la medida que esperaban.

El miércoles fue el estreno de Mikrokosmika. Fue un desafío grande ensamblar la producción sonora con la propuesta visual que traían Luisma y Jessi. Así y todo, con la fundamental ayuda técnica del gran Tonalli, pudimos ensayar y dar un buen concierto. Con la música espacializada en octofonía y visuales procesadas en vivo abrimos el concierto. Abrimos el concierto. Pff.

El Festival no dejó de sorprenderme a cada momento. Pero claro que no hubiera sido posible sin el trabajo de todos. Todos aquellos que son engranajes más o menos visibles de esta maquinita. Y entonces llega el turno de agradecer.

Gracias, a Felipe César por ser el impulsor, a Carlos Adolfo por la impecable conducción y a Paula, Jaime y Cristina por coordinar cada uno en lo suyo al maravilloso equipo con el que cuentan.

A Diego, uno de los docentes más jóvenes de la carrera de diseño, a cargo del registro audiovisual. Un día creo que nos dimos la mano unas diez o doce veces, cada vez que nos cruzamos… “Qué más, Alejo!”.

A Checho, el caradura del grupo. El pasional, el futbolero fanático del fútbol argentino. Se te pegoteaba con tal de ganarse unos minutos más de charla.

A Alejo y Yeny, los guías encargados del grupete de argentinos, ese grupo que tanto les cambió los planes todo el tiempo, por nunca acomodarse del todo a las actividades propuestas: siempre había algún lado cercano para desviarse, algún paquete de café por comprar o algún motivo para separarse. No voy a dejar pasar en este momento, el hecho de que fue un gusto haber conocido a Bernardo y a Gerardo, y haber compartido el Festival con Raúl.

A Juli, que a pesar de ser de Pereira -la ciudad adyacente-, supo recomendarme algunos de esos lugares Manizaleños (¿se dirá así?) que uno no puede perderse, pero que sin embargo, no aparecen en el mapa que te dan en la oficina turística… ese que me jactaba de haber conseguido el primer día.

A Motoa, que hizo de su casa un gran lugar de intercambio, la sede internacional de los más jóvenes, donde tuvieron lugar incluso gastronomías y músicas de otras latitudes.

A Nico, por animarse a tocar temas ‘complicados’ en los ratos libres, de problemáticas sociales y de por qué las Malvinas son Argentinas, y llegar a entender, cerveza de por medio, por qué su cliente se enojó cuando él las denominó Falklands. Con él también nos dimos la mano muchas veces un día.

A la comisión técnica que permitió el armado de los conciertos, a la cabeza de un preciso Juan Pablo y coordinada por Santi, que respondió con conocimientos sólidos a todas las propuestas que llevamos los invitados. Dani, David, Seba… siempre dispuestos en toda ocasión, incluso a dejarme jugar a ser DJ por unos tres o cuatro temas en esa fiesta que tan bien organizaron en Manila.

A las comisiones de producción y protocolo (¿así se llamaban, no?), Cami, María Paula, Ana María, Estefanía, Cata, Meli, Caro, que siempre estaban atrás de todos los detalles para que nada quedara inconcluso.

A los chicos de Un cuarto producciones, por las pensadísimas (sí, súper informados… nada de preguntas improvisadas) entrevistas referidas a las producciones presentadas en los conciertos.

Y perdón si me olvido de alguien. Seguro se me escapan cosas escribiendo esto durante el viaje de vuelta, mientras espío a la Luna por la ventanilla intentando hacer memoria. En general me gusta saberme los nombres de todos y ya ustedes se habrán dado cuenta. Pero son muchos, muchos muchos. Sepan que a todos, incluyo a aquellos que no nombro aquí, los considero unos genios de las tareas que realizaron.

Gracias, por esta semana tan linda. Cada uno sabe qué de todo esto le toca. Me llevo mucho, espero haberles dejado algo.