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Los sábados 14 y 21 de abril volvemos a cazar sonidos. Después de la hermosa experiencia del verano, el Centro Cultural de la Ciencia [C3] brinda una vez más la posibilidad de acercar a los más pequeños al mundo de los sonidos.
En un espacio diseñado especialmente para niños de ocho años en adelante, pensaremos juntos el concepto de paisaje sonoro, qué es la escucha y cómo podemos, con las tecnologías que disponemos en lo cotidiano, registrar y re-escuchar los paisajes sonoros de los entornos que transitamos a diario.

El taller es gratuito, aunque tiene un cupo de 15 niños acompañados por un adulto responsable y es necesario llegar una hora antes al C3 (Godoy Cruz 2270, Palermo, CABA) para obtener la acreditación.

Siguiendo este link encuentran la agenda completa del C3, ya que hay otras actividades interesantes para no pasar un finde metidos en casa.

¡Gracias por pasar y leer!

Volvemos a cazar

Últimamente, de cara al desarrollo que ha tenido la inteligencia artificial [IA], viene resonando cada vez más la pregunta: ¿podrán los robots robarnos los empleos? La respuesta puede parecer desalentadora: progresivamente, sí podrán. Lo bueno, es que este avance de las máquinas sobre los empleos del hombre no es parejo para todas las áreas y disciplinas, ya que hay tareas que son más fáciles de automatizar que otras. Esto nos debería permitir pensar la pregunta del millón, que es cuáles serán los empleos que estarán disponibles en el futuro, para formarnos y estar preparados para ese momento.
Estos planteos, que vienen dando vuelta hace años pero que cada vez se tornan más frecuentes, hacen tambalear desde la industria hasta la educación: podemos pensar que un servicio de vigilancia es más automatizable que el dictado de una clase. O la conducción de un camión de transporte, más que la construcción de una casa. Existen incluso desarrollos que estiman en base a cruzamiento de datos y proyecciones qué va a pasar con determinados puestos en un futuro cercano –si este dato te interesó, podés meterte en willrobotstakemyjob.com y hacer la prueba con tu propio trabajo–. Pero vayamos al punto: ¿Qué está pasando con la IA al servicio del desarrollo de productos audiovisuales? ¿Nos vamos a quedar sin trabajo pasado mañana? Les voy a compartir tres ejemplos de aplicaciones bastante novedosas que nos van a permitir tener una idea de cuáles son las posibilidades que existen hoy en día.

Sunspring 
Oscar Sharp y Ross Goodwin quisieron desafiar los límites de la IA y construyeron un software que fuera capaz de redactar guiones. Así, le dieron vida a Benjamin, cargándole una gran lista de guiones de ciencia ficción y películas ya existentes. Se anotaron en un concurso en el que solo se contaba con 48hs para grabar y postrpoducir a partir del guión que Benjamin les diera. Quedaron en el top 10 del concurso.
Mirá cómo quedó la peli acá.

Morgan
Morgan es la típica película de ciencia ficción sobre IA: sus posibilidades, la relación con los humanos y tantas otras cosas que vimos en distintas historias… pero tiene una particularidad: desde FOX –productora de la película– desafiaron a IBM a que Watson, una IA de la vida real propiedad de ellos, proponga el montaje para el trailer. ¿Los resultados? siguiendo este link.

Visually Indicated Sound
La técnica de foley es aquella que nos permite recrear en una situación de estudio aquellos sonidos y efectos que por una cuestión u otra, no pudimos o no estaba planeado registrar durante el rodaje. Así se recrean desde pasos hasta complejas manipulación de objetos, intentando dar la máxima credibilidad para que estos sonidos doblados pasen desapercibidos al momento tener el material terminado.
El equipo del profesor Andrew Owens y su equipos, desarrollaron en el MIT una aplicación que puede, a partir del ingreso de un video sin banda sonora, predecir qué sonidos foley de una gran librería que tiene guardada, coinciden mejor para sonorizar esa situación. Acá podés ver cómo funciona.

 

¿Estos desarrollos convierten a la IA en competencia para nosotros o podemos pensarla como una herramienta más para destinar a la producción? Todo parece indicar que los empleos que están en la zona segura son aquellos que impliquen el uso de la creatividad. Por ahora. ¿Será que se vienen los sindicatos anti IA?

¡Gracias por pasar!
* la entrevista fue realizada por la UNRaf en el marco de un encuentro relativo al tema.

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El metro de Londres lleva consigo una frase inmortalizada en sonido e imagen: Mind the gap, que en español significaría algo así como que nos preocupemos por el hueco. El aviso, que además de en múltiples carteles, suena repetidas veces por los altoparlantes de estaciones y trenes, hace alusión no a cualquier hueco, sino al espacio existente entre el tren y la plataforma, que en líneas como la Circle Line –que tiene casi todas las plataformas de sus estaciones construidas en curva– se vuelve relativamente importante: como las formaciones son rectas, al estacionar dejan algunas de sus puertas muy próximas al andén pero necesariamente, otras quedan alejadas. Tener en mente al hueco pasa a ser una cuestión central e incluso, hay bastante para leer al respecto.

Con la idea de reflejar esta frase presente, el otro enfoque que está puesto en juego en la construcción de este paisaje sonoro, es la posibilidad de jugar con los sonidos originales del entorno de forma creativa –lo que Barry Truax denomina paisaje sonoro virtual–; ya que podemos encontrar tesituras y ritmos específicos en todo sonido, y ni hablar de las posibilidades de procesarlos en la búsqueda de un timbre o un efecto en particular.
Es así que aprovechándome de los ritmos de abrir y cerrar de puertas, tacones y avisos del tren–y sus respectivas transformaciones mediante técnicas de edición de sonido más cercanas al trabajo con música concreta y al sampleado– monté una pequeña superposición de beats que se acerca a la estética denominada EDM o electronic dance music. Como por arte de magia, al llegar a destino todo ese entrejido sonoro desaparece como si del ensueño volviéramos a la realidad.

Cuando escribía este texto, me puse a pensar en otras composiciones musicales creadas en torno a sonidos de trenes. Pensé en dos autores latinoamericanos: Heitor Villalobos y Silvestre Revueltas, que nos han dejado dos piezas instrumentales tremendas inspiradas en este medio de transporte. Les dejo, para quien tenga interés, los links a O Trenzinho do Caipira, de Villalobos y La construcción del ferrocarril, de Revueltas. ¿Conocen alguna otra pieza para agregar a la lista?

El paisaje sonoro final que escuchamos parte de estas grabaciones de campo entre Victoria y Bayswater, que luego fueron intervenidas para dar continuidad al relato.

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Trabajar con paisajes sonoros involucra distintas metodologías respecto a cómo y qué grabar. Una de formas más utilizadas para registrar sonido de campo es la caminata sonora, que según Westerkamp es cualquier excursión que tenga como propósito principal, la escucha del ambiente en el cual se desenvuelve. Como podrán imaginarse, para realizar el registro es condición que quien camine, lleve un grabador que necesariamente tomará los sonidos del entorno conforme se vaya trazando el recorrido.
El hecho de que la caminata implique ocupar un espacio, es un buen disparador para reflexionar acerca de cómo interactuamos con ellos, en este caso desde la escucha pero sin descuidar la elección del tipo de caminata que elegimos realizar. Pensando en la definición de espacio, más precisamente de espacio antropológico –es decir, un espacio ocupado por el hombre que al estudiarlo puede darnos cuenta de sus prácticas sociales– Marc Augé sintetiza en tres las posibilidades de los espacios, pudiendo ser:

Itinerarios: caminos que van de un punto a otro y que han sido trazados por el hombre.

Encrucijadas: puntos donde los itinerarios se cruzan y los hombres se encuentran.

Centros: puntos más o menos monumentales, hitos construidos por el hombre y que definen un espacio, política, fronteras e identidad para quienes los frecuentan.

En el sentido en que Augé lo propone, la caminata sonora supone, en esencia, un itinerario. Sin embargo, el autor agrega que en los espacios urbanos, existe una incesante superposición de itinerarios, encrucijadas y monumentos a la que debemos atender: podemos pensar entonces que involucramos encrucijadas al incurrir en alguna intersección de caminos e incluso centros, si decidimos incurrir con nuestra caminata en algún espacio específico, como lo es un mercado, una estación o una plaza.

Paralelamente, podemos pensar en qué nos motiva a utilizar la caminata como punto de partida estético para una producción. Aunque es de nuestro especial interés la utilización de esta práctica respecto al sonido, resulta interesante atender al arte en general. Los antecedentes nos remontan a principios del 20’ donde el dadaísmo proponía una visita a un punto dado de la ciudad a modo de intervención artística, casi de manera performática y que por distintos motivos no pudo llevarse a cabo, pero que en 1924, los surrealistas retomarían con el nombre de deambulación. Esta actividad, consistía en caminar erráticamente por lugares abiertos como praderas y pueblitos alejados, buscando desdibujar la percepción del tiempo, explorando también entre la sensación de vida real y mundo onírico tan presente en todo el surrealismo.

En la década del 50’, y sumidos en un clima artístico de posguerra, los situacionistas vuelven a reformular el concepto llevándolo del campo a la ciudad y buscando entender cómo el medio geográfico impacta afectivamente sobre el comportamiento de los individuos. Este fenómeno, al que denominaron psicogeografía, dio lugar al concepto de deriva, definido por Guy Debord (1958):

“Modo de comportamiento experimental ligado a las condiciones de la sociedad urbana; técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. Se usa también, más particularmente, para designar la duración de un ejercicio continuo de esta experiencia.”

Para entenderlo mejor, donde los surrealistas dejaban todo su deambular librado al azar, la deriva es un itinerario errático resultado de una situación construida en relación a ciertas pautas que configuran el recorrido de antemano, pudiéndose indagar desde una manzana en un barrio hasta una ciudad completa. El valor de realizar derivas redunda en una idea política clave que está ligada al rechazo del capitalismo: el hombre dispone de un tiempo que utiliza para trabajar y otro que utiliza para descansar. La progresiva automatización de tareas, debería significar un progresivo aumento en el tiempo que el hombre tenga para descansar, pero en tanto se utilice este tiempo libre para consumir lo que el sistema le propone, también estará siendo funcional al capitalismo. Es por eso, que la forma de escape a este círculo vicioso que ven los situacionistas tiene que ver con lo lúdico y poder acercarse al entorno urbano bajo reglas propias, no impuestas por el sistema.
Todas estas prácticas, como vemos, tienen implícitas posturas políticas, filosóficas e incluso artísticas. La elección de caminar por una estación de metro, implica en términos de Augé habitar un centro, recorrerla es trazar un itinerario, combinar con otra línea es atravesar una encrucijada. Según la cantidad de azar y lo estipulado previamente podemos determinar la proporción entre deambular y deriva en la que nos encontramos. Todo esto, antes de prender el grabador… ¿cómo planean sus caminatas sonoras?

 

Los invito a repensar este breve texto con esta caminata por el subte de Buenos Aires, perteneciente al proyecto Paisajes sonoros subterráneos.
Ah… ¡y gracias por pasar! 

 

Este jueves 8 y viernes 9 de septiembre, tendrán lugar en la Universidad de Talca (Chile) las VI Jornadas Musicológicas de jóvenes investigadores Sociedad Chilena de Musicología bajo el lema tomando el pulso, tendencias en las investigaciones musicales emergentes. Se expondrán investigaciones relativas a una diversidad de temáticas que abordan al folclore, al hip hop, a la música popular y a la llamada académica desde múltiples perspectivas. En esta oportunidad estaré presentando un trabajo de investigación que relaciona a la cita musical con la teoría del enunciado Foucaultiana. Al que le interese, el texto está disponible para su lectura y uso en la pestaña artículos.

Por otro lado siguiendo este link, pueden ver la programación completa del evento.
Gracias por leer, ¡nos vemos pronto!

TalcaSCHM

 

Bruselas_header

Antes de subirme al metro de Bruselas –como me es habitual por el hecho de viajar con este proyecto en mente– pedí un mapa en la boletería, para intentar visualizar alguna cuestión que pueda parecer interesante de buscar, interesante de grabar e interesante de escuchar.

Lo primero que llama la atención en el mapa es la superposición, o mejor dicho la duplicación de los nombres, que aparecen tanto en francés como en holandés. Así encontramos Porte de Namur / Naamsepoort, o bien Louise / Luiza, entre otras. Después la superposición de líneas: la 5 se pisa con la 1; la 3 y la 4 comparten casi todo su recorrido exceptuando las terminales. Es así, que pensando en este concepto de superposición-duplicación me subí al tren en Hermann-Debroux en dirección al centro buscando retratarlo desde lo sonoro.

 

Mi plan resultó fallido. Es que por mejor plan que hubiera tenido dos mujeres se sentaron al lado mío y comenzaron –literalmente– a conversar pegadas al grabador. Es así como se llevaron toda la atención y esta entrega pasó a tratar de la escucha furtiva, aquella que hacemos a escondidas, sin querer ser descubiertos. ¿Qué dicen estas personas? ¿de qué están hablando? ¿cómo funciona la barrera del lenguaje en estos casos en relación a la atención que ponemos de todas formas? las preguntas se las dejo a ustedes.

El paisaje sonoro final que escuchamos parte de estas grabaciones de campo entre Hermann-Debroux y De Brouckère, que luego fueron intervenidas para dar continuidad al relato.

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Sloterdijk header

El pasado enero, aproveché una breve pasada por esta terminal para continuar con Paisajes Sonoros Subterráneos, este proyecto por el cual les comparto estas entregas periódicas que a esta altura ya son costumbre.
Sloterdijk, aunque no se encuentra en el centro de la ciudad, es una estación neurálgica del Metro de Ámsterdam, donde también convergen la línea de tranvías, autobuses y el tren.
Por su característico –y hay que decirlo, pintoresco– andén central y por el alto tránsito que noté, me resultó interesante retratar esa espera, en la que me encontré con gente proveniente de todos los transportes conectando con el metro, o viceversa: algunos apurados por llegar a sus trabajos, otros notoriamente de vacaciones y unos pocos con una indiferencia tal que no me permitió deducir en absoluto si iban o venían.
Si bien en el registro se oyen conversaciones en inglés y alguna en francés –como estación terminal acoge muchos turistas y visitantes diariamente–, obviamente la mayoría de los diálogos son en holandés y, me resulta interesante por demás, el hecho de no entender de qué están hablando, en comparativa a otros diálogos escuchados previamente en los Metros de Medellín, Valparaíso o Buenos Aires. Aquí nos toca conformarnos con el tono, las risas, la intensidad para intuir qué está sucediendo y completar la película.

 

 

Para la realización del paisaje sonoro, primero observé dónde solían disponerse los pasajeros antes de subir al tren y busqué quedarme en un lugar del andén buscando que en algún momento la gente me rodeara. Fue el apoyo de la escalera mecánica el lugar elegido para quedarme, desde donde realicé el registro de campo de forma tal que el punto de escucha sea fijo: no hay caminata, ni búsquedas por el interés que puedan generar los eventos sonoros, el grabador está quieto y los eventos suceden al rededor.

Tal como sucede en otros paisajes sonoros de este proyecto, este fragmento parte de grabaciones de campo que luego fueron intervenidas para dar continuidad al relato.

Sloterdijk footer