archivo

Investigación

En un destacable esfuerzo de colaboración bilateral, está desarrollándose la 1º Jornada internacional de educación artística para la interpretación de la cultura visual [15 y 16 de octubre] en la ciudad de Formosa y el Segundo Congreso de Arte y Cultura Visual [17 y 18 de octubre] en Asunción, Paraguay.

Organizadas por el Ministerio de Cultura y Educación de Formosa en nuestro territorio, y por el Ministerio de Educación y Ciencias en coordinación con el Instituto Superior de Bellas Artes en Paraguay, estas jornadas fueron pensadas como un evento replicado para fortalecer la formación de los profesionales y estudiantes de ambas comunidades.
Las mesas temáticas son diversas: mediaciones, identidades, cuerpo, género, procesos poéticos de creación, conservación de los bienes materiales e inmateriales, sonido, culturas híbridas, perspectivas locales y globales.

En este marco, voy a tener el placer de presentar el proyecto Paisajes sonoros subterráneos, haciendo especial hincapié en una perspectiva pedagógica y en los formatos tipo taller que han derivado del proyecto en el último tiempo: tanto para niños, como los realizados en el Centro Cultural de la Ciencia; para un público más específico, como el taller de reconocimiento de territorio brindado en el Festival de la Imagen en Manizales el mayo pasado; o el Grupo de Estudios en Paisaje Sonoro, radicado en el CEPSA de la Universidad Nacional de Lanús y con continuidad de diversos proyectos de trabajo con registro de campo.

Quien tenga interés puede seguir los links de las jornadas y el congreso para interiorizarse aún más.

¡Gracias por pasar y leer!

CulturaVisualpy

En distintas ocasiones, cuando pensamos en la historia del arte y las tecnologías que permiten su existencia, terminamos pensando en cómo fueron las primeras veces que se hizo uso de aquellas: primeros instrumentos musicales producidos en serie, la primera película filmada, primeros registros sonoros en cilindros.
Pero si pensamos en paisaje sonoro. ¿Cuál es la primera exploración de este género electroacústico? Aún sin concebirlo de esa manera –sabemos que el término soundscape se acuñó a fines de los 60’ por Murray Schafer–, es posible encontrar un antecedente que coincide con lo que años más tarde se convertiría en toda una disciplina de estudio en sí misma.

En 1928, Hans Flesch, director y fundador de Berlin Radio Hour le encargaba a Walter Ruttman –hoy en día conocido sobre todo por su film Berlín, sinfonía de una gran ciudad– una pieza radiofónica de vanguardia: buscaba que su programación trascienda las producciones creadas en estudio y a la vez evidenciar los potenciales de la radio.
Así, el enfoque documental de Ruttmann, que compartía mucho con el cine – ojo vertoviano, canalizó el pedido de Flesch en Weekend, una pieza radiofónica que se estrenó por radio en junio de 1930, retratando un fin de semana en esa ciudad a través de sus sonidos .

El registro fue realizado con un sistema llamado Tri Ergon, que permitía grabar imagen y sonido en una cinta de 42mm: si bien era necesario grabarlo por separado, el formato final contemplaba a la banda de imagen en los 35mm estándar y un espacio extra de 7mm para la banda sonora, agregada en un proceso de doble impresión.
Ruttmann prescindió de esos 35mm y salió solo a registrar sonidos. Capturó conversaciones, máquinas, y todo aquello que se encontró aquel fin de semana en Berlin y, utilizando principalmente la técnica de yuxtaposición con el que se realizaba montaje para imagen, dio con un cortometraje sin imagen de casi 11 minutos y medio.
Resulta interesante que por un camino distinto, Ruttman haya obtenido resultados similares a lo que se denominaría musique concrète y sería desarrollada por Pierre Schaeffer muchos años más tarde. Y ni hablar de las convergencias con el concepto de soundscape.

Si bien la grabación original de Weekend se consideró perdida durante mucho tiempo, en 1978 se encontró una copia de la misma en Nueva York.
Les comparto a continuación una digitalización de esa cinta que a su vez, el investigador y programador Pierre Couprie ha pasado por el EAnalysis, un software de análisis espectral y dinámico muy utilizado en la actualidad para graficar fragmentos electroacústicos.

¡Gracias por pasar, leer y escuchar!

La próximas dos semanas, estaremos con Andamio en Montreal: gracias a la gestión e invitación de TOPO [laboratorio de escrituras digitales], el apoyo del Conseil des arts et lettres du Québec, del Conseil des arts de Montréal y del Laboratoire NT2 [Nouvelles technologies et nouvelles textualités] de la UQAM [Universite du Québec à Montréal], vamos a estar trabajando en residencia y participando del festival Electronic Literature Organization [ELO].

La primera semana será de trabajo intenso en clínica abierta, en la que quienes estén interesados podrán acercarse a charlar con nosotros acerca de los procesos creativos y las tecnologías que involucramos en nuestros proyectos.
A partir del 13 de agosto, comienza ELO, un festival acerca de literatura electrónica [e-lit] cuya temática de esta edición estará relacionada con pensar estas prácticas en relación a una cultura de lo digital, proponiendo dos direcciones: exploraciones e intervenciones. La primera dirección presenta la naturaleza exploratoria de la e-lit, sus aspectos formales, su uso de la tecnología, la renovación de las convenciones narrativas y, al mismo tiempo, su impacto en las teorías literarias. En intervenciones, la segunda variante, se buscará reflexionar acerca del lugar de que ocupa la e-lit en la esfera pública, su relación con la cultura digital y urbana, las formas de conservación y presentación, y también conciertos y performances en vivo.
Nuestro aporte será con la presentación de un paper acerca de la práctica de lectura expandida y dando el concierto final que le da cierre al festival.

Desde Andamio, agradecemos a todas las entidades y a las personas que nos hospedarán, que hacen posible esta gira.
A la vuelta, les contaré cómo estuvo, como siempre.
¡Gracias por pasar y leer!

Montreal

 

Los sábados 14 y 21 de abril volvemos a cazar sonidos. Después de la hermosa experiencia del verano, el Centro Cultural de la Ciencia [C3] brinda una vez más la posibilidad de acercar a los más pequeños al mundo de los sonidos.
En un espacio diseñado especialmente para niños de ocho años en adelante, pensaremos juntos el concepto de paisaje sonoro, qué es la escucha y cómo podemos, con las tecnologías que disponemos en lo cotidiano, registrar y re-escuchar los paisajes sonoros de los entornos que transitamos a diario.

El taller es gratuito, aunque tiene un cupo de 15 niños acompañados por un adulto responsable y es necesario llegar una hora antes al C3 (Godoy Cruz 2270, Palermo, CABA) para obtener la acreditación.

Siguiendo este link encuentran la agenda completa del C3, ya que hay otras actividades interesantes para no pasar un finde metidos en casa.

¡Gracias por pasar y leer!

Volvemos a cazar

Últimamente, de cara al desarrollo que ha tenido la inteligencia artificial [IA], viene resonando cada vez más la pregunta: ¿podrán los robots robarnos los empleos? La respuesta puede parecer desalentadora: progresivamente, sí podrán. Lo bueno, es que este avance de las máquinas sobre los empleos del hombre no es parejo para todas las áreas y disciplinas, ya que hay tareas que son más fáciles de automatizar que otras. Esto nos debería permitir pensar la pregunta del millón, que es cuáles serán los empleos que estarán disponibles en el futuro, para formarnos y estar preparados para ese momento.
Estos planteos, que vienen dando vuelta hace años pero que cada vez se tornan más frecuentes, hacen tambalear desde la industria hasta la educación: podemos pensar que un servicio de vigilancia es más automatizable que el dictado de una clase. O la conducción de un camión de transporte, más que la construcción de una casa. Existen incluso desarrollos que estiman en base a cruzamiento de datos y proyecciones qué va a pasar con determinados puestos en un futuro cercano –si este dato te interesó, podés meterte en willrobotstakemyjob.com y hacer la prueba con tu propio trabajo–. Pero vayamos al punto: ¿Qué está pasando con la IA al servicio del desarrollo de productos audiovisuales? ¿Nos vamos a quedar sin trabajo pasado mañana? Les voy a compartir tres ejemplos de aplicaciones bastante novedosas que nos van a permitir tener una idea de cuáles son las posibilidades que existen hoy en día.

Sunspring 
Oscar Sharp y Ross Goodwin quisieron desafiar los límites de la IA y construyeron un software que fuera capaz de redactar guiones. Así, le dieron vida a Benjamin, cargándole una gran lista de guiones de ciencia ficción y películas ya existentes. Se anotaron en un concurso en el que solo se contaba con 48hs para grabar y postrpoducir a partir del guión que Benjamin les diera. Quedaron en el top 10 del concurso.
Mirá cómo quedó la peli acá.

Morgan
Morgan es la típica película de ciencia ficción sobre IA: sus posibilidades, la relación con los humanos y tantas otras cosas que vimos en distintas historias… pero tiene una particularidad: desde FOX –productora de la película– desafiaron a IBM a que Watson, una IA de la vida real propiedad de ellos, proponga el montaje para el trailer. ¿Los resultados? siguiendo este link.

Visually Indicated Sound
La técnica de foley es aquella que nos permite recrear en una situación de estudio aquellos sonidos y efectos que por una cuestión u otra, no pudimos o no estaba planeado registrar durante el rodaje. Así se recrean desde pasos hasta complejas manipulaciones de objetos, intentando dar la máxima credibilidad para que estos sonidos doblados pasen desapercibidos al momento tener el material terminado.
El profesor Andrew Owens y su equipo, desarrollaron en el MIT una aplicación que puede, a partir del ingreso de un video sin banda sonora, predecir qué sonidos foley de una gran librería que tiene guardada, coinciden mejor para sonorizar esa situación. Acá podés ver cómo funciona.

 

¿Estos desarrollos convierten a la IA en competencia para nosotros o podemos pensarla como una herramienta más para destinar a la producción? Todo parece indicar que los empleos que están en la zona segura son aquellos que impliquen el uso de la creatividad. Por ahora. ¿Será que se vienen los sindicatos anti IA?

¡Gracias por pasar!
* la entrevista fue realizada por la UNRaf en el marco de un encuentro relativo al tema.

MTG_header

El metro de Londres lleva consigo una frase inmortalizada en sonido e imagen: Mind the gap, que en español significaría algo así como que nos preocupemos por el hueco. El aviso, que además de en múltiples carteles, suena repetidas veces por los altoparlantes de estaciones y trenes, hace alusión no a cualquier hueco, sino al espacio existente entre el tren y la plataforma, que en líneas como la Circle Line –que tiene casi todas las plataformas de sus estaciones construidas en curva– se vuelve relativamente importante: como las formaciones son rectas, al estacionar dejan algunas de sus puertas muy próximas al andén pero necesariamente, otras quedan alejadas. Tener en mente al hueco pasa a ser una cuestión central e incluso, hay bastante para leer al respecto.

Con la idea de reflejar esta frase presente, el otro enfoque que está puesto en juego en la construcción de este paisaje sonoro, es la posibilidad de jugar con los sonidos originales del entorno de forma creativa –lo que Barry Truax denomina paisaje sonoro virtual–; ya que podemos encontrar tesituras y ritmos específicos en todo sonido, y ni hablar de las posibilidades de procesarlos en la búsqueda de un timbre o un efecto en particular.
Es así que aprovechándome de los ritmos de abrir y cerrar de puertas, tacones y avisos del tren–y sus respectivas transformaciones mediante técnicas de edición de sonido más cercanas al trabajo con música concreta y al sampleado– monté una pequeña superposición de beats que se acerca a la estética denominada EDM o electronic dance music. Como por arte de magia, al llegar a destino todo ese entrejido sonoro desaparece como si del ensueño volviéramos a la realidad.

Cuando escribía este texto, me puse a pensar en otras composiciones musicales creadas en torno a sonidos de trenes. Pensé en dos autores latinoamericanos: Heitor Villalobos y Silvestre Revueltas, que nos han dejado dos piezas instrumentales tremendas inspiradas en este medio de transporte. Les dejo, para quien tenga interés, los links a O Trenzinho do Caipira, de Villalobos y La construcción del ferrocarril, de Revueltas. ¿Conocen alguna otra pieza para agregar a la lista?

El paisaje sonoro final que escuchamos parte de estas grabaciones de campo entre Victoria y Bayswater, que luego fueron intervenidas para dar continuidad al relato.

MTG_footer

Trabajar con paisajes sonoros involucra distintas metodologías respecto a cómo y qué grabar. Una de formas más utilizadas para registrar sonido de campo es la caminata sonora, que según Westerkamp es cualquier excursión que tenga como propósito principal, la escucha del ambiente en el cual se desenvuelve. Como podrán imaginarse, para realizar el registro es condición que quien camine, lleve un grabador que necesariamente tomará los sonidos del entorno conforme se vaya trazando el recorrido.
El hecho de que la caminata implique ocupar un espacio, es un buen disparador para reflexionar acerca de cómo interactuamos con ellos, en este caso desde la escucha pero sin descuidar la elección del tipo de caminata que elegimos realizar. Pensando en la definición de espacio, más precisamente de espacio antropológico –es decir, un espacio ocupado por el hombre que al estudiarlo puede darnos cuenta de sus prácticas sociales– Marc Augé sintetiza en tres las posibilidades de los espacios, pudiendo ser:

Itinerarios: caminos que van de un punto a otro y que han sido trazados por el hombre.

Encrucijadas: puntos donde los itinerarios se cruzan y los hombres se encuentran.

Centros: puntos más o menos monumentales, hitos construidos por el hombre y que definen un espacio, política, fronteras e identidad para quienes los frecuentan.

En el sentido en que Augé lo propone, la caminata sonora supone, en esencia, un itinerario. Sin embargo, el autor agrega que en los espacios urbanos, existe una incesante superposición de itinerarios, encrucijadas y monumentos a la que debemos atender: podemos pensar entonces que involucramos encrucijadas al incurrir en alguna intersección de caminos e incluso centros, si decidimos incurrir con nuestra caminata en algún espacio específico, como lo es un mercado, una estación o una plaza.

Paralelamente, podemos pensar en qué nos motiva a utilizar la caminata como punto de partida estético para una producción. Aunque es de nuestro especial interés la utilización de esta práctica respecto al sonido, resulta interesante atender al arte en general. Los antecedentes nos remontan a principios del 20’ donde el dadaísmo proponía una visita a un punto dado de la ciudad a modo de intervención artística, casi de manera performática y que por distintos motivos no pudo llevarse a cabo, pero que en 1924, los surrealistas retomarían con el nombre de deambulación. Esta actividad, consistía en caminar erráticamente por lugares abiertos como praderas y pueblitos alejados, buscando desdibujar la percepción del tiempo, explorando también entre la sensación de vida real y mundo onírico tan presente en todo el surrealismo.

En la década del 50’, y sumidos en un clima artístico de posguerra, los situacionistas vuelven a reformular el concepto llevándolo del campo a la ciudad y buscando entender cómo el medio geográfico impacta afectivamente sobre el comportamiento de los individuos. Este fenómeno, al que denominaron psicogeografía, dio lugar al concepto de deriva, definido por Guy Debord (1958):

“Modo de comportamiento experimental ligado a las condiciones de la sociedad urbana; técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. Se usa también, más particularmente, para designar la duración de un ejercicio continuo de esta experiencia.”

Para entenderlo mejor, donde los surrealistas dejaban todo su deambular librado al azar, la deriva es un itinerario errático resultado de una situación construida en relación a ciertas pautas que configuran el recorrido de antemano, pudiéndose indagar desde una manzana en un barrio hasta una ciudad completa. El valor de realizar derivas redunda en una idea política clave que está ligada al rechazo del capitalismo: el hombre dispone de un tiempo que utiliza para trabajar y otro que utiliza para descansar. La progresiva automatización de tareas, debería significar un progresivo aumento en el tiempo que el hombre tenga para descansar, pero en tanto se utilice este tiempo libre para consumir lo que el sistema le propone, también estará siendo funcional al capitalismo. Es por eso, que la forma de escape a este círculo vicioso que ven los situacionistas tiene que ver con lo lúdico y poder acercarse al entorno urbano bajo reglas propias, no impuestas por el sistema.
Todas estas prácticas, como vemos, tienen implícitas posturas políticas, filosóficas e incluso artísticas. La elección de caminar por una estación de metro, implica en términos de Augé habitar un centro, recorrerla es trazar un itinerario, combinar con otra línea es atravesar una encrucijada. Según la cantidad de azar y lo estipulado previamente podemos determinar la proporción entre deambular y deriva en la que nos encontramos. Todo esto, antes de prender el grabador… ¿cómo planean sus caminatas sonoras?

 

Los invito a repensar este breve texto con esta caminata por el subte de Buenos Aires, perteneciente al proyecto Paisajes sonoros subterráneos.
Ah… ¡y gracias por pasar!