Preparando el espacio de trabajo

Cuando hablamos de composición de paisajes sonoros estamos inexorablemente hablando de postproducción de audio o bien edición digital de sonido.
Nos encontramos frente a la computadora, con el programa de edición multipista –DAW ó digital audio workstation, en su denominación en inglés– abierto y los archivos de grabaciones de audio en una carpeta, listos para ser utilizados.
El momento del lienzo en blanco es un momento decisivo, en el que romper la inercia de la inacción nunca es fácil, pero que con un poco de método y disciplina –o indisciplina también, por qué no– podemos convertir en un paisaje sonoro de calidad.
Este texto propone algunas recomendaciones para ordenar el trabajo y no nos quedemos sin ganas en el intento.

Qué paisaje queremos
Lo primero será definir si estamos buscando obtener un paisaje sonoro real o virtual. Estas dos opciones fueron definidas por Barry Truax: el primero, como aquel que buscará desde su cualidad documental, mantener la objetividad del registro mediante una intervención mínima que asegure una presentación prolija para su posterior reproducción; el segundo, como la suma de las posibilidades de aplicación de todas las herramientas de edición existentes para permitir la expresión artística de quien está componiendo en su máxima expresión.
Estas dos opciones, a su vez podríamos considerarlas como dos extremos o polos entre los cuales encontramos infinitas posibilidades intermedias, donde podríamos encontrar por ejemplo un paisaje sonoro documental pero con una intervención final que a modo de guiño sea ficticia; un ave costera montada sobre un paisaje de estepa desértica; un golpe altamente reverberante sonando en un espacio abierto; una carreta tirada por caballos circulando en una ciudad moderna.
La elección por un paisaje sonoro real o virtual nos define las reglas de nuestro trabajo, que en el primer caso se verán limitadas por el realismo y la verosimilitud con lo que conocemos como mundo real –desde la acústica hasta la ley de gravedad–, mientras que en el segundo, el sistema de reglas es definido por el proceso creativo en sí mismo.

Escucha, orden y selección del material
Tenemos el o los archivos de audio crudos, tal como vienen de la grabadora, celular o sistema que hayamos utilizado.
En general, contaremos con audios de extensa duración en los que encontramos de forma continua, una multiplicidad de situaciones y objetos sonoros. Lo primero que necesitamos hacer es conocer en profundidad el material con el que contamos y eso lo logramos mediante la escucha. Podemos implementar el uso de planillas –en general con tiempo exacto y objeto sonoro interviniente– en donde vayamos tomando notas de ciertas eventualidades que nos llamen la atención, o bien en relación con algún objetivo que tengamos en relación a la composición del paisaje sonoro, como puede ser identificar voces, máquinas o algún sonido o situación particular. Un par de escuchas, nos familiarizarán con el material de forma tal que tengamos un panorama general del registro.

Una segunda instancia implica ordenar el material y esto nos indica que es el momento de abrir el programa de edición multipista. Si bien hay muchas formas de hacerlo, en lo particular me gusta comenzar dividiendo los clips en cuatro categorías: ambientes, efectos sonoros, diálogos y música, generando cortes sobre una copia del crudo original y llevando a distintos canales los nuevos clips de audio obtenidos de tales recortes.
Sea cual sea el programa con el que trabajemos –Logic Pro, Nuendo, Pro Tools, Cubase, Reaper, u otro–, iniciamos un nuevo proyecto y generamos cuatro canales que encabezamos con los nombres estas categorías, en los que iremos ordenando todo lo que tenemos.

Cabeceras

Como el trabajo en un programa de edición multipista es por canales, resulta muy útil tener diferenciado el material en estas categorías generales, que por supuesto, pueden y deben volverse más particulares aún en lo sucesivo del trabajo.
En esta instancia, advertimos también si todo el registro sirve, si hay partes defectuosas que no pueden ser utilizadas –típicamente viento fuerte, ruidos molestos, saturación de niveles– y nos quedamos con aquellos clips o fragmentos de clips que pensamos que utilizaremos.
Es esperable que una vez que estos clips estén categorizados sean divididos en distintos canales en el editor multipista, ya que esto es lo que permitirá trabajar con mayor comodidad en vistas del montaje que se realizará.
La lógica del trabajo por canales, implica que todos los efectos y procesos insertados en un canal se aplicarán para todos los clips de audio que estén en ese canal. Sin embargo, tenemos que tener presente que todos estos cambios se aplican al canal y no al clip: si movemos el clip a otro canal sin efectos, el audio volverá a sonar en su estado original.
En general, haber distinguido y asociado los clips según nuestras necesidades, nos ahorrará también tiempo de proceso, ya que si hicimos bien la división, los ajustes generales que apliquemos por canal en cuanto a ecualización, niveles, compresión, y cualquier otro efecto o proceso, al aplicarse a todos los clips presentes en ese canal, nos dan un punto de partida para un posterior trabajo más detallado, que puede obtenerse trabajando con diversas automatizaciones de valores, por ejemplo.
Una vez tengamos los clips separados y diferenciados en canales según el criterio que nos sea útil para trabajar, hay que aplicarles fundidos de entrada y de salida para emprolijar los cortes que hemos realizado. Pero, ¿qué son los fundidos?

Clip con fades

Un fundido de entrada es una transición inicial que se le puede aplicar a un clip de audio, respecto a su amplitud, para que su aparición no sea abrupta. Por el contrario un fundido de salida es el fragmento de desvanecimiento del mismo. En los programas de edición digital, suelen verse como líneas gruesas que están sobre el audio, tal como se ve en la ilustración que aquí arriba lo ejemplifica.
Existen distintas curvas aplicables a la intensidad del fundido, que generan distintos resultados perceptivos. Las curvas más comunes son las que generan fundidos, sinusoidales, exponenciales, lineales o logarítmicos, tal como vemos en ese mismo orden, en la ilustración de aquí debajo. 

Tipos de fundidos

Entendemos entonces que, por ejemplo, para un fundido de entrada, el proceso lleva la intensidad de la primera muestra del clip a una intensidad de -∞, mantiene la intensidad de la última muestra seleccionada y atenúa las muestras intermedias en relación a la curva elegida.
Los fundidos de entrada y salida cumplen dos funciones respecto al objeto sonoro sobre el que están aplicados: una estrictamente técnica que implica que la aparición de un sonido no genere un click indeseado; y una función estética o narrativa que nos ayuda a poner en plano o brindar cierta naturalidad al lugar que está ocupando dicho objeto sonoro en nuestra mezcla.

A su vez, la combinación de ambos fundidos se la conoce como fundido cruzado. Este puede funcionar en un mismo canal, superponiéndose el final de un clip de audio con el inicio de otro y teniendo el fundido la extensión correspondiente a esa superposición. En la ilustración vemos además dos líneas indicativas para entender cuál es la real extensión de cada uno de los dos clips superpuestos.

Crossfade mismo canal

También puede funcionar entre clips que estén en distintos canales, como fundidos de entrada y salida independientes, que pueden o no coincidir con la superposición de los clips. Esta última opción permite un mayor control del proceso, otorgando mayor precisión en las curvas de entrada y salida de los clips y la posibilidad de fundir más de dos clips a la vez, herramienta que en montajes de audio complejos, resulta muy útil.

Crossfade multipleLlegando a este punto, hemos tomado todos los recaudos técnicos para no tener problemas con la saturación de audio por la entrada o salida de un clip, como también ordenado de una manera lógica según nuestros objetivos compositivos los materiales con los que disponemos.
Estamos en condiciones de pasar a la etapa creativa del trabajo, que será abordada desde sus posibilidades técnicas en la próxima entrega.

¿Cómo organizás tu espacio de trabajo? la próxima entrega tratará sobre posibilidades y criterios de mezcla, ¡quédense pendientes!

Y como siempre, gracias por leer y compartir.

2 comentarios
  1. Jose Halac dijo:

    extraordinario aporte. yo enseño Recursos Sonoros para teatristas y este escrito es genial para entregarles porque el trabajo final es un paisaje sonoro en Reaper. GRACIAS!!

    Le gusta a 1 persona

    • Muchas gracias por el comentario José, son los capítulos de un libro que estoy preparando sobre producción y grabación de paisaje sonoro. Pronto voy a subir el resto los contenidos de mezcla y finalización.
      Que bueno que se aproveche!
      un abrazo 🙂

      Me gusta

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