De los días en Montreal

No se puede decir que las cosas hayan arrancado bien. Pero sí que se supieron encaminar.
Después de un tranquilo primer tramo de ida, aterrizando ese domingo en el aeropuerto de Newark, New Jersey, perdería el vuelo de conexión –junto con tantísimos hermanos sudacas– en una práctica que según me comentaron es recurrente en ese aeropuerto: todos los vuelos que llegan de Latinoamérica tienen un exhaustivo control migratorio de entrada a Estados Unidos –sí, aunque no sea ese tu destino final– que en el 80% de los casos, por la demora, provoca que se pierdan las conexiones.
Reprogramación. Retirar valija. Despachar valija. Cuatro horas extra de espera que se convertirían en seis, porque el vuelo reprogramado también tendría problemas técnicos, pero al fin, Montreal estaba a la vista.
Asado (barbacoa) de bienvenida en la casa de Eva y Michel donde nos reencontramos con Jessi, Rolando y Luis y donde conocimos a Rodrigo Velasco y a Pat y Miki.
El lunes, comenzaban ya los días de trabajo y teníamos a las 11am una reunión con Hugo en Lion d’Or, el lugar donde sería el concierto de cierre de ELO y donde presentaríamos Mother. Después de la coordinación técnica necesaria para ese día nos fuimos ya hacia TOPO, que se convertiría en nuestro lugar de trabajo durante toda la semana.
Comenzamos a trabajar en Mother: los textos, las visuales, el livecoding, la música, CineVivo, Logic, Hydra, Max/MSP, Resolume, el cronómetro, los dos proyectores simultáneos, las grabaciones de la voz y los ensayos generales, esos que Michel supo ver y disfrutar de forma anticipada al estreno.
Los días de trabajo eran exhaustivos pero cortábamos cada mediodía para ir a Marché Laurier a aprovisionarnos de pollos al horno y ensaladas, que llevábamos para almorzar en TOPO y que compartimos con Rodrigo, con Michel y con Mariza, que el miércoles pasó a visitarnos para conocer qué es lo que hacíamos.
Para el mediodía del viernes Mother ya estaba terminada. Nos tomamos lo que quedaba del día para descansar. Además, por la tarde llegaba de visita Luis (no nuestro Luis, sino Luis RGGTRN), con quien fuimos a recorrer el barrio italiano, que encontramos en plena fiesta.
Al día siguiente fuimos caminando hasta el centro y terminamos la noche con una comida en la casa de Alain y Mona –donde se estaban quedando Rolando y Jessi– donde, otro pollo y vino mediante, nos relajamos de una semana de trabajo intensa.
El domingo, compartíamos junto a Rodrigo una presentación pública de nuestros trabajos, una exposición / instalación / collage audiovisual colaborativo que presentamos en TOPO. Charlamos con toda la gente que se acercó y brindamos, como cierre de la residencia. Solo nos quedaba el estreno.
El lunes comenzó ELO, el encuentro de literatura electrónica [e-lit]. Estaba estructurado con charlas y presentaciones de papers en UQAM por la mañana y tarde y performances por la noche. Ese mismo día conocí a Claudia y a Verónica, la presencia argentina del evento. Sea donde sea, el viento nos amontona.
Ese lunes también era el cumple de Jessi, que, a pesar de no querer festejarlo, terminamos por convencerla de ir a Los tres amigos, solo porque mostrando el documento te regalaban un sombrero mexicano. A la mesa se sumaron Eva, Michel, Sylvaine y Mona.
El miércoles presentamos en ELO los dos trabajos con Andamio, primero Jessi y Rolando por la mañana y luego los tres juntos por la tarde. Se nos allanaba el camino de cara al cierre de la semana.
Ese viernes fuimos temprano a TOPO, ensayamos una vez más y guardamos todo para llevarlo a Lion d’Or. Llovía y nos costó conseguir transporte pero lo logramos.
El armado fue caótico entre el ruido a vajilla y cubiertos que había en el salón, ya que lo estaban preparando para la cena de la noche, pero llegamos a hacer una prueba completa antes del estreno.
Aunque pareciera mentira, la media hora que duró Mother, fue la media hora más apetitosa de toda la semana. En las mesas dispuestas a un lado del escenario, disfrutando de cada sonido puesto en escena, escuchando hasta las lágrimas el relato de Rolando, ese texto con el que en los ensayos me hacía el gil para que no me golpee la emoción.
Sin procesar mucho de todo lo que había pasado en esas dos semanas, al día siguiente cada quien volvía hacia donde le tocaba: Rolando y Luis a México, Jessi se quedó en Canadá comenzando su doctorado y yo a Buenos Aires.
Gracias Eva y Michel, gracias TOPO, gracias ELO y gracias a toda la gente que hizo posible que estas dos semanas sucedieran.
Como me gusta decir siempre: ¡nos vemos la próxima!

Estreno

 

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