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Los sábados 14 y 21 de abril volvemos a cazar sonidos. Después de la hermosa experiencia del verano, el Centro Cultural de la Ciencia [C3] brinda una vez más la posibilidad de acercar a los más pequeños al mundo de los sonidos.
En un espacio diseñado especialmente para niños de ocho años en adelante, pensaremos juntos el concepto de paisaje sonoro, qué es la escucha y cómo podemos, con las tecnologías que disponemos en lo cotidiano, registrar y re-escuchar los paisajes sonoros de los entornos que transitamos a diario.

El taller es gratuito, aunque tiene un cupo de 15 niños acompañados por un adulto responsable y es necesario llegar una hora antes al C3 (Godoy Cruz 2270, Palermo, CABA) para obtener la acreditación.

Siguiendo este link encuentran la agenda completa del C3, ya que hay otras actividades interesantes para no pasar un finde metidos en casa.

¡Gracias por pasar y leer!

Volvemos a cazar

Es común resguardar los momentos que queremos conservar para el futuro en forma de registro visual: tomamos fotos de paisajes, personas, situaciones. ¿Por qué no realizar una grabación de audio? A partir de este jueves 1 de febrero, estaré formando parte de la agenda de verano del Centro Cultural de la Ciencia [C3], compartiendo un espacio llamado Club científico para cazadores de sonidos, en el que pensaremos junto con niños de ocho años en adelante el concepto de paisaje sonoro, qué es la escucha y cómo podemos, con las tecnologías que disponemos en lo cotidiano, registrar y re-escuchar los paisajes sonoros de los entornos que transitamos a diario.

El taller es gratuito, aunque tiene un cupo de 15 niños acompañados por un adulto responsable y es necesario llegar una hora antes al C3 (Godoy Cruz 2270, Palermo, CABA) para obtener la acreditación.

Siguiendo este link encuentran la agenda completa del C3, ya que hay muchos talleres que pintan muy bien y también les pueden resultar interesantes.

¿Nos vemos por ahí?
¡Gracias por pasar y leer!

C3 Club wide

 

Si bien siempre acostumbro a escribir la crónica después de una gira, esta vez fue especial. Y no porque no quisiera, sino porque tampoco sabía bien cómo encararlo, o bien no quería desinformar acerca de lo que se sabía por ser mi punto de vista de las cosas que viví(mos) esos días tal vez demasiado personal o subjetivo.

La cosa es que hoy, habiendo pasado un mes y un poquito, las ideas decantaron y después de un tirón de orejas de mi mamá (“¡no escribiste nada de cómo te fue en México!”) acá estoy para contarles.

Llegué sin problemas, dos días después del sismo que sacudió a la Ciudad de México. Emilio y Marianne me pasaban a buscar por el aeropuerto para ir a su casa. Al llegar, mientras comíamos algo, ellos me contaban acerca de su experiencia, que igual era el leit motiv de los días venideros en cualquier charla: los datos a saber eran qué estabas haciendo en el momento del sismo, si tu familia está bien, y si tu casa / trabajo / escuela se derrumbó o no.
A la vez, recibíamos correos por las cancelaciones y postergaciones de los conciertos que teníamos en esos días. El concierto de Andamio en Fonoteca Nacional directamente se canceló, ya que la Fonoteca levantó todas las actividades por esa semana y en un principio, el de la UNAM se postergaba un día pero se mantenía en pie.

Sábado. 8am. Desde mi posición en el sofá en el que dormía, siento que me hablan. Y sí, me hablaban. Estaba sonando la alerta que previene sismos y había que evacuar. Después de bajar cuatro pisos por escalera y encontrarnos en la vereda con muchos otros vecinos con iguales caras de dormidos que la mía, la preocupación mermó. El sismo tuvo epicentro en Oaxaca y si bien casi no se sintió, después de tal antecedente, cualquier alerta te mueve mucho adentro.
Durante el resto del fin de semana, además de trabajar con Emilio en pulir el montaje de Leviatán y ensayar para el concierto del martes, salimos a dar un par de vueltas a lugares cercanos. De más está decir que es increíble ver por los propios ojos a toda una ciudad movilizada para juntar alimentos, agua y ropa para darle a los que se quedaron sin nada.
Al leit motiv que les contaba antes, se le sumaba, para aquellas personas que lo vivieron, cómo fue su experiencia en el sismo del ’85, para realizar la comparativa.

Jugando

Unos chicos jugando a la pelota en una calle cerrada por peligro de derrumbe.

Salimos a tomar algo con Diego, un compositor mexicano amigo que conocí el mayo pasado, que por suerte, ni a él ni a su familia se les complicó demasiado.
Los medios, como siempre, actuaban en ambas direcciones. Por un lado estaban aquellos datos útiles que te permitían saber a dónde llevar donativos, pero por otro lado se inventaban noticias como la de Frida Sofía, la supuesta nena atrapada bajo los escombros que resultó ser pura fabulación mediática.
Sin embargo la gente de a pie, también como siempre, puso todo y al día de hoy lo sigue haciendo.

La presión de los estudiantes por querer apoyar en tareas humanitarias consiguió que las clases en UNAM se pospusieran una semana más, y con eso se fue también cualquier programación extra, incluido nuestro concierto. Sabíamos que era una opción, y lo cierto es que es por una causa justa. Nos prometimos una próxima oportunidad en el futuro.

En Morelia todo estaba en orden, ya que por aquellos lugares el sismo no se sintió.
Rodrigo, Sebastián, Silvana, Silvia, Paulina. Gente querida y conocida.
Después del clásico desayuno con Tonalli, terminamos de cerrar los detalles del taller para niños y del concierto que dábamos al día siguiente. Almorzamos con Luis, esas mini juntadas de Andamio que son tan necesarias para bajar un cambio al menos por una hora.
Aproveché esa tarde para ir a un concierto en el que tocaba Yahir, quien estrenaría Medusal al día siguiente.

El taller y el concierto un lujo, también posible gracias a la ayuda técnica de Dani, flamante asistente del CMMAS. Fue un enorme gusto compartir un concierto con Tona. ¡Por más Brianza / Nakamura!

La mañana del regreso apareció Jessi, con quien no nos habíamos podido ver, en parte por las consecuencias del sismo en CDMX. Compartimos un taxi, un café y un budín y fue lo suficiente como para saber que todo estaba bien. Esa gente con la que te viste por última vez hace tres meses, pero es como si te hubieras visto ayer.

Micro, taxi, avión. La vuelta se fue complicaaando, y terminé llegando como 40 horas después haciendo una parada de una noche en El Salvador… pero eso es otra historia.
Gracias a quienes hicieron posible estos diez días fuera de lo que ninguno de nosotros esperaba. Y gracias a ustedes por leer.

Pasando seis horas de viaje y una corta estadía en el aeropuerto de Santiago –haciendo la conexión– me encontraba en la ciudad de Calama, más precisamente llegando al 1463 de la calle Brasilia donde pasaría los siguientes días.
Con una fugaz visita a San Pedro de Atacama, el caluroso día de descanso previo a una intensa semana de trabajo se iba diluyendo en una fría noche que contrastaba por completo la temperatura para recordarme que estaba en medio del desierto.

Llegó el lunes y entrábamos al Colegio Río Loa para compartir junto al profe Miguel (qué genio!) el taller de improvisación guiada con señas con los chicos de la escuela.
Luego de una escapada a la cocinería más cercana, por la tarde, llegaban los profes para escuchar acerca de las cartografías sonoras. Distintas realidades y distintas perspectivas acerca del trabajo con sonido, encuentro enriquecedor por donde se lo mire.

Transfer y aeropuerto nuevamente, el vuelo más raro de mi vida, compartido con los mineros que terminaban su semana de trabajo por turnos en Calama –se suele trabajar cinco o siete días seguidos, acumular francos y estar una semana fuera de la mina también– que se conocían entre todos. El infiltrado era yo, que encima pretendía dormir durante esas dos horas. Entre gritos y chistes. Qué iluso.

Llegué a Santiago y Fabián me esperaba tal como habíamos quedado. Luego de una parada técnica para aprovisionarnos de un completo tradicional seguimos viaje hasta Valparaiso, al pie del Cerro Concepción, donde me tocaba quedarme.

Era ya miércoles y con tan solo tres horas de sueño en el bolso me pasaba a buscar Marcelo para tomar una micra y llegar a Playa Ancha para colaborar con el programa Conversaciones en la UPLA, de UPLA TV y luego compartir la mesa redonda con Andrés y Francisco.

Almuerzo mediante, llegaba la tarde y comenzaba el taller de Lectura expandida. Dos hermosos grupos pudimos armar en los que enseguida se perfilaron las tareas de cada integrante. Tremendo el potencial! en tres días hicieron mucho más de lo esperado y sus performances finales estuvieron geniales.

Los conciertos merecen una mención aparte. Súper cálidos, desde los colchones en el piso hasta la improvisación grupal del último día.

Solo me queda agradecerles a todos los que hicieron parte para que esto haya sido posible.
A Karla por la coordinación de Calama y todas las recomendaciones, a Alejandro por confiar a la distancia, al Consejo Nacional de las Artes y la Cultura y por supuesto no podría olvidarme de Adriana y Carlos por su hospitalidad y predisposición para todo.

A Andrés, Fabián y Camilo del CEMLA, como también a Sergio, Marcelo y Emanuel por la mano indispensable que dieron para que todo camine. Al otro Andrés, el compadre cordobés, por la buena onda, los momentos compartidos y por participar del taller de Andamio (nos vemos en estos días?). A Pablo de la UV por el apoyo y a todos los que participaron de los talleres.

Fue una experiencia muy linda, gracias una vez más y espero saber de ustedes pronto!

Valparaiso

La semana próxima, gracias al apoyo del Consejo Nacional de Cultura y de las Artes del Gobierno de Chile junto al programa CeCrea y el Centro de Estudios Musicales Latinoamericanos junto a la Universidad de Valparaíso estaré realizando actividades en nuestro país vecino.

El día lunes 22,  dentro del programa de Centros de Creación de la región Antofagasta, voy a estar compartiendo por la mañana un encuentro de improvisación guiada con señas para los estudiantes de la escuela y por la tarde un taller de aplicación de arte sonoro en el aula para docentes de música y artes, en el Colegio Río Loa, en la ciudad de Calama.
El taller apunta al trabajo con cartografías sonoras, promoviendo la escucha desde la identidad sonora local y guiando la inclusión de registro de paisaje sonoro.

Luego las actividades continúan en Valparaíso en el marco de Nuevas músicas Latinoamericanas. Allá estaré (re)presentando el trabajo que venimos realizando con Andamio, dando un taller de tres jornadas –del 24 al 26– en el que trataremos todas las estrategias necesarias para poder montar la experiencia de Lectura expandida para niños, y compartiendo una mesa redonda acerca de experiencias pedagógicas con tecnología.

Por último en el concierto del miércoles 24, en el Parque Cultural de Valparaíso presentaré El lenguaje de los árboles, obra de música visual que trabajamos con Jessica Rodriguez y Manuel Zirate.

Si les interesa, siguiendo los links, pueden encontrar más información,
Gracias por leer, saludos para todos!

Gira chile

 

Sonido-Presente

La semana que viene voy a estar nuevamente de visita en Santa Fe.
Para comenzar, el martes 9 de agosto por la tarde va a tener lugar dentro del marco de Sonido Presente –festival organizado desde 2009 por el Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral– una réplica del concierto que formó parte del proyecto que llevamos en el mes de marzo a las Jornadas Arte y Ciencia / Argentina + Brasil que se realizaron en la Universidade de São Paulo. Así que nuevamente, estaré compartiendo una tarde de música con Florencia Pajón Páez, Federico Retamozo, Rosa Nolly, Miguel Garutti y María Costa.
El festival este año tendrá lugar entre los días 9 y 12 de agosto y cuenta con invitados de alto nivel como el Ensamble Tropi, dúo MEI, Carlos Mastropietro y Osvaldo Budón. Recomendadísimo para quien esté cerca del ISM.

Además, el viaje continúa unos días más. El viernes 12 estaré en el Museo Municipal Urbano Poggi compartiendo un concierto de música visual y electroacústica  en cuadrafonía, presentando entre otras obras, Mikrokosmika y El lenguaje de los árboles, esta última recientemente estrenada en Colombia y siendo este su estreno en Argentina.
Al día siguiente, por la mañana, voy a estar ofreciendo una vez más el taller Soportes Sonoros, para brindar a artistas visuales distintas estrategias provenientes de la escucha, que son posibles de aplicar en producciones no sonoras de diversa naturaleza.

Estoy muy contento de poder realizar esta visita a la provincia de Santa Fe con el apoyo de la Municipalidad de Rafaela y el ISM, espero que aquellos que tengan ganas y estén por la zona, puedan acercarse a pasar un buen rato.

Gracias por leerme y por compartir esta entrada,
saludos!

Rafaela

 

Gracias a Ibermúsicas por su beca y a todas las instituciones que nos brindan su apoyo, estaremos realizando durante el mes de mayo una gira por Colombia con Andamio, una plataforma de colaboración con la que estamos trabajando en diversos proyectos desde el año pasado.

El primer destino es en Bogotá, en la universidad CUN, donde realizaré dentro del marco del Festival Graficun el taller Soportes sonoros, que profundiza acerca de distintas estrategias de transposición entre el lenguaje sonoro y el lenguaje visual.

Seguimos viaje y llegamos a Manizales, donde participaremos en los Festivales Balance – Unbalance y el Festival Internacional de la Imagen.

En el primero, montaremos por primera vez Tuyuc, una videoinstalación que cuenta como material primordial un documental experimental creado a partir de la residencia que Andamio realizó en 2015 en el amazonas ecuatoriano, con el fin de generar conciencia acerca de la exploración y explotación petrolera en zonas que son teóricamente reservas naturales nacionales.

Por otro lado, en Festival Internacional de la Imagen estrenaremos El lenguaje de los árboles, obra que conjuga una vez más música electroacústica de mi autoría y visuales de Jéssica Rodríguez. Dictaré nuevamente el taller Soportes sonoros y voy a estar participando del Foro académico con una ponencia acerca de los Medialabs, caracterizando su forma de trabajo y sus esquemas de producción.

Además con Daniel Schachter presentaremos un proyecto en que venimos trabajando hace ya tres años en la Universidad Nacional de Lanús, acerca de las posibilidades de restauración de la colección de vinilos del sello EDUL, primer sello discográfico universitario de la Argentina.

La última parada es Medellín. Nos recibirán en el MAMM –Museo de Arte Moderno de Medellín– dentro del programa Creativos MAMM, donde presentaremos Lectura expandida para niños: a partir de una propuesta lúdica acercaremos a los niños al mundo de las tecnologías de creación de imágenes y sonido en tiempo real.

Por último dentro del programa Formación de formadores estaremos conversando en mesa redonda a partir del tópico Pedagogías del Sonido, pretendiendo intercambiar opiniones con pares artistas y docentes a partir de experiencias propias.

Como siempre, siguiendo los links que están incluidos en el texto pueden conocer más de cada evento si les interesa.

Gracias por pasar y leer!

Colombia.jpg

Luego de una larga espera que tuve en El Dorado, el aeropuerto internacional de la ciudad de Bogotá en el cual hice la conexión, llegué a la ciudad de Manizales donde comenzaría una semana cargada de muchas emociones y aprendizajes. Voy a tratar de resumirles un poco de qué se trató, a ver si me sale no aburrirlos.

Ya ese mismo día de la llegada, tuve contacto con los chicos, que son el motor de todo. Fuimos al Cable, tomamos algo y hablamos de todo. Aprendí que saludar con un beso es algo invasivo. ¡Perdón Seba! ni yo sabía eso ni vos que yo era argentino como para prepararte. Durísimo te quedaste, papelón para los dos.

Tuve un día en medio para recorrer algo. Aerosilla, el Corredor Polaco, Chipre y volver en buseta. A la vuelta conocí a los mexicanos, a Andamio: Rolando, Luisma, Jessi y Tonalli… ¡qué equipo! completo y complejo por donde se lo mire.

Con este día puente que tuve y todo, el Festival comenzó pronto. Arrancaron los talleres, el foro, las expos, presentaciones y paisajes sonoros.

De a poco también iban llegando el resto de los invitados. Pancho, Santiago y Clau de Chile, Alessandro y Ezio de Italia, Robert y Alain de Canadá, el grupo MEI de Argentina, Montse y Joseba de España (¿o del mundo?), María Cecilia y Jorge de Medellín y más… cada uno con muchas cosas por decir, y con mucho que enseñar(me).

El martes me tocaba arrancar mi taller, Soportes Sonoros, que fue súper productivo. Doscientos tres fue el aula donde además de descubrirme frente a una producción artística comprometidísma de parte de los asistentes, me encontré con dos equipos de chicos estaban en su etapa de realización de trabajo final y me pidieron opiniones y sugerencias. Les confieso que como era algo que no me esperaba, me resultó muy difícil ser ese ‘referente’. Andrés y Melanny, Diego (y su compañero que no recuerdo el nombre), espero haberles cumplido en la medida que esperaban.

El miércoles fue el estreno de Mikrokosmika. Fue un desafío grande ensamblar la producción sonora con la propuesta visual que traían Luisma y Jessi. Así y todo, con la fundamental ayuda técnica del gran Tonalli, pudimos ensayar y dar un buen concierto. Con la música espacializada en octofonía y visuales procesadas en vivo abrimos el concierto. Abrimos el concierto. Pff.

El Festival no dejó de sorprenderme a cada momento. Pero claro que no hubiera sido posible sin el trabajo de todos. Todos aquellos que son engranajes más o menos visibles de esta maquinita. Y entonces llega el turno de agradecer.

Gracias, a Felipe César por ser el impulsor, a Carlos Adolfo por la impecable conducción y a Paula, Jaime y Cristina por coordinar cada uno en lo suyo al maravilloso equipo con el que cuentan.

A Diego, uno de los docentes más jóvenes de la carrera de diseño, a cargo del registro audiovisual. Un día creo que nos dimos la mano unas diez o doce veces, cada vez que nos cruzamos… “Qué más, Alejo!”.

A Checho, el caradura del grupo. El pasional, el futbolero fanático del fútbol argentino. Se te pegoteaba con tal de ganarse unos minutos más de charla.

A Alejo y Yeny, los guías encargados del grupete de argentinos, ese grupo que tanto les cambió los planes todo el tiempo, por nunca acomodarse del todo a las actividades propuestas: siempre había algún lado cercano para desviarse, algún paquete de café por comprar o algún motivo para separarse. No voy a dejar pasar en este momento, el hecho de que fue un gusto haber conocido a Bernardo y a Gerardo, y haber compartido el Festival con Raúl.

A Juli, que a pesar de ser de Pereira -la ciudad adyacente-, supo recomendarme algunos de esos lugares Manizaleños (¿se dirá así?) que uno no puede perderse, pero que sin embargo, no aparecen en el mapa que te dan en la oficina turística… ese que me jactaba de haber conseguido el primer día.

A Motoa, que hizo de su casa un gran lugar de intercambio, la sede internacional de los más jóvenes, donde tuvieron lugar incluso gastronomías y músicas de otras latitudes.

A Nico, por animarse a tocar temas ‘complicados’ en los ratos libres, de problemáticas sociales y de por qué las Malvinas son Argentinas, y llegar a entender, cerveza de por medio, por qué su cliente se enojó cuando él las denominó Falklands. Con él también nos dimos la mano muchas veces un día.

A la comisión técnica que permitió el armado de los conciertos, a la cabeza de un preciso Juan Pablo y coordinada por Santi, que respondió con conocimientos sólidos a todas las propuestas que llevamos los invitados. Dani, David, Seba… siempre dispuestos en toda ocasión, incluso a dejarme jugar a ser DJ por unos tres o cuatro temas en esa fiesta que tan bien organizaron en Manila.

A las comisiones de producción y protocolo (¿así se llamaban, no?), Cami, María Paula, Ana María, Estefanía, Cata, Meli, Caro, que siempre estaban atrás de todos los detalles para que nada quedara inconcluso.

A los chicos de Un cuarto producciones, por las pensadísimas (sí, súper informados… nada de preguntas improvisadas) entrevistas referidas a las producciones presentadas en los conciertos.

Y perdón si me olvido de alguien. Seguro se me escapan cosas escribiendo esto durante el viaje de vuelta, mientras espío a la Luna por la ventanilla intentando hacer memoria. En general me gusta saberme los nombres de todos y ya ustedes se habrán dado cuenta. Pero son muchos, muchos muchos. Sepan que a todos, incluyo a aquellos que no nombro aquí, los considero unos genios de las tareas que realizaron.

Gracias, por esta semana tan linda. Cada uno sabe qué de todo esto le toca. Me llevo mucho, espero haberles dejado algo.

Manizales / Colombia 20 al 25 de abril

En Abril, voy a estar participando de este importante Festival estrenando mi trabajo electroacústico Mikrokosmika, en su versión extendida de tres movimientos, con visuales de Jessica Rodríguez (México) y Manuel Zirate (México). Por otro lado, voy a formar parte de una instalación sonora colectiva y voy a brindar el taller Soportes sonoros, de dos días de duración.

14festival2015