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Esta semana, del 7 al 9 de mayo tendrá lugar el VI Simposio Internacional de Innovación en Medios Interactivos [SIIMI]. Organizado por la Maestría en Diseño Interactivo de la UBA y el Medialab/BR de la UFG y bajo el tema Mutaciones, el encuentro propone conferencias, mesas de discusión y sesiones de debate, pensados para la divulgación científica, que se desdoblará en productos efectivos directos –edición impresa, videos y transmisión por Internet– e indirectos –visitas técnicas, convenios e investigaciones conjuntas–.
En este contexto, el jueves por la tarde estaré presentando el artículo Leviatán. Para flauta Paetzold y procesos audiovisuales en tiempo real, que recopila las reflexiones que construimos a través de la investigación realizada para la composición de esa misma pieza, un proyecto de Andamio del año 2017 que se estrenó Colombia en el International Symposium of Electronic Arts [ISEA] de ese mismo año.
El artículo, así como la pieza, reunió el trabajo colaborativo en conjunto con Emilio Ocelotl, quien se ocupó de la programación en SuperCollider; Jessica Rodríguez quien trabajó en la selección de muestras de videos found footage y en la operación de las visuales, Esteban Betancur, quien programó una adaptación de su software CineVivo para la manipulación de video en tiempo real.
La cita es en el Pabellón III de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo [FADU] de la UBA.
¿Nos vemos por allá?
¡Gracias por leer y compartir!

SIIMI

El Parque Explora es un centro interactivo diseñado principalmente para la apropiación y la divulgación de la ciencia y la tecnología. Es el centro de difusión y promoción científica y tecnológica más importante de Medellín, ofreciendo tanto a la población local como a visitantes ocasionales la posibilidad de estimular su creatividad, experimentar, aprender mediante experiencias no convencionales.
Allí funciona el Exploratorio, un taller público de experimentación, un espacio ciudadano que funciona desde la lógica del hazlo tu mismo –DIY / do it yourself – y del aprender haciendo.

El jueves 3 de mayo voy a compartir algunas reflexiones acerca del proyecto Paisajes sonoros subterráneos en el ciclo Ciencia en Bicicleta, en un encuentro que dimos por bautizar Cuatro Metros y que sintetizará algunas relaciones, parecidos y diferencias entre los metros de las ciudades de São Paulo, Medellín, Buenos Aires y Ciudad de México, siempre desde lo sonoro.

Las actividades siguen, el sábado 5 por la mañana, con el grupo Escuchas Remotas que coordina Camilo Cantor. Haremos una caminata sonora por espacios públicos próximos al Parque.

También el viernes y sábado, los artistas multimediales Bernardo Piñero y Gerardo Della Vecchia estarán impartiendo –también en el Explora– un Taller de cañas geolécticas en el que voy a estar dando una mano.

Como cierre, la semana siguiente estaré participando una vez más del Festival Internacional de la Imagen, esta vez con un taller de exploración urbana en relación al paisaje sonoro identitario de la ciudad de Manizales y la presentación de Calles, una lectura expandida que presentaremos en el Museo de Arte de Pereira también en el marco del Festival.

Amigos, ¿nos vemos por allá?
¡Gracias por leer y compartir!

Cuatro Metros

Los sábados 14 y 21 de abril volvemos a cazar sonidos. Después de la hermosa experiencia del verano, el Centro Cultural de la Ciencia [C3] brinda una vez más la posibilidad de acercar a los más pequeños al mundo de los sonidos.
En un espacio diseñado especialmente para niños de ocho años en adelante, pensaremos juntos el concepto de paisaje sonoro, qué es la escucha y cómo podemos, con las tecnologías que disponemos en lo cotidiano, registrar y re-escuchar los paisajes sonoros de los entornos que transitamos a diario.

El taller es gratuito, aunque tiene un cupo de 15 niños acompañados por un adulto responsable y es necesario llegar una hora antes al C3 (Godoy Cruz 2270, Palermo, CABA) para obtener la acreditación.

Siguiendo este link encuentran la agenda completa del C3, ya que hay otras actividades interesantes para no pasar un finde metidos en casa.

¡Gracias por pasar y leer!

Volvemos a cazar

Es común resguardar los momentos que queremos conservar para el futuro en forma de registro visual: tomamos fotos de paisajes, personas, situaciones. ¿Por qué no realizar una grabación de audio? A partir de este jueves 1 de febrero, estaré formando parte de la agenda de verano del Centro Cultural de la Ciencia [C3], compartiendo un espacio llamado Club científico para cazadores de sonidos, en el que pensaremos junto con niños de ocho años en adelante el concepto de paisaje sonoro, qué es la escucha y cómo podemos, con las tecnologías que disponemos en lo cotidiano, registrar y re-escuchar los paisajes sonoros de los entornos que transitamos a diario.

El taller es gratuito, aunque tiene un cupo de 15 niños acompañados por un adulto responsable y es necesario llegar una hora antes al C3 (Godoy Cruz 2270, Palermo, CABA) para obtener la acreditación.

Siguiendo este link encuentran la agenda completa del C3, ya que hay muchos talleres que pintan muy bien y también les pueden resultar interesantes.

¿Nos vemos por ahí?
¡Gracias por pasar y leer!

C3 Club wide

 

Trabajar con paisajes sonoros involucra distintas metodologías respecto a cómo y qué grabar. Una de formas más utilizadas para registrar sonido de campo es la caminata sonora, que según Westerkamp es cualquier excursión que tenga como propósito principal, la escucha del ambiente en el cual se desenvuelve. Como podrán imaginarse, para realizar el registro es condición que quien camine, lleve un grabador que necesariamente tomará los sonidos del entorno conforme se vaya trazando el recorrido.
El hecho de que la caminata implique ocupar un espacio, es un buen disparador para reflexionar acerca de cómo interactuamos con ellos, en este caso desde la escucha pero sin descuidar la elección del tipo de caminata que elegimos realizar. Pensando en la definición de espacio, más precisamente de espacio antropológico –es decir, un espacio ocupado por el hombre que al estudiarlo puede darnos cuenta de sus prácticas sociales– Marc Augé sintetiza en tres las posibilidades de los espacios, pudiendo ser:

Itinerarios: caminos que van de un punto a otro y que han sido trazados por el hombre.

Encrucijadas: puntos donde los itinerarios se cruzan y los hombres se encuentran.

Centros: puntos más o menos monumentales, hitos construidos por el hombre y que definen un espacio, política, fronteras e identidad para quienes los frecuentan.

En el sentido en que Augé lo propone, la caminata sonora supone, en esencia, un itinerario. Sin embargo, el autor agrega que en los espacios urbanos, existe una incesante superposición de itinerarios, encrucijadas y monumentos a la que debemos atender: podemos pensar entonces que involucramos encrucijadas al incurrir en alguna intersección de caminos e incluso centros, si decidimos incurrir con nuestra caminata en algún espacio específico, como lo es un mercado, una estación o una plaza.

Paralelamente, podemos pensar en qué nos motiva a utilizar la caminata como punto de partida estético para una producción. Aunque es de nuestro especial interés la utilización de esta práctica respecto al sonido, resulta interesante atender al arte en general. Los antecedentes nos remontan a principios del 20’ donde el dadaísmo proponía una visita a un punto dado de la ciudad a modo de intervención artística, casi de manera performática y que por distintos motivos no pudo llevarse a cabo, pero que en 1924, los surrealistas retomarían con el nombre de deambulación. Esta actividad, consistía en caminar erráticamente por lugares abiertos como praderas y pueblitos alejados, buscando desdibujar la percepción del tiempo, explorando también entre la sensación de vida real y mundo onírico tan presente en todo el surrealismo.

En la década del 50’, y sumidos en un clima artístico de posguerra, los situacionistas vuelven a reformular el concepto llevándolo del campo a la ciudad y buscando entender cómo el medio geográfico impacta afectivamente sobre el comportamiento de los individuos. Este fenómeno, al que denominaron psicogeografía, dio lugar al concepto de deriva, definido por Guy Debord (1958):

“Modo de comportamiento experimental ligado a las condiciones de la sociedad urbana; técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. Se usa también, más particularmente, para designar la duración de un ejercicio continuo de esta experiencia.”

Para entenderlo mejor, donde los surrealistas dejaban todo su deambular librado al azar, la deriva es un itinerario errático resultado de una situación construida en relación a ciertas pautas que configuran el recorrido de antemano, pudiéndose indagar desde una manzana en un barrio hasta una ciudad completa. El valor de realizar derivas redunda en una idea política clave que está ligada al rechazo del capitalismo: el hombre dispone de un tiempo que utiliza para trabajar y otro que utiliza para descansar. La progresiva automatización de tareas, debería significar un progresivo aumento en el tiempo que el hombre tenga para descansar, pero en tanto se utilice este tiempo libre para consumir lo que el sistema le propone, también estará siendo funcional al capitalismo. Es por eso, que la forma de escape a este círculo vicioso que ven los situacionistas tiene que ver con lo lúdico y poder acercarse al entorno urbano bajo reglas propias, no impuestas por el sistema.
Todas estas prácticas, como vemos, tienen implícitas posturas políticas, filosóficas e incluso artísticas. La elección de caminar por una estación de metro, implica en términos de Augé habitar un centro, recorrerla es trazar un itinerario, combinar con otra línea es atravesar una encrucijada. Según la cantidad de azar y lo estipulado previamente podemos determinar la proporción entre deambular y deriva en la que nos encontramos. Todo esto, antes de prender el grabador… ¿cómo planean sus caminatas sonoras?

 

Los invito a repensar este breve texto con esta caminata por el subte de Buenos Aires, perteneciente al proyecto Paisajes sonoros subterráneos.
Ah… ¡y gracias por pasar! 

 

Futbol header

¡Ah! se comieron el amague. O mejor dicho, se las dejé picando. Ese podría ser el puntapié inicial de este texto, una buena forma –creo yo– de que me den pelota. Y si finalmente logro su atención: la rompí, la descosí. Un golazo, podríamos decir, y tendría más que un motivo para quedarme un rato canchereando con ustedes, si se quedan bancando los trapos… porque en la cancha se deja todo.

Al toque les tiro un centro para que entiendan mejor de qué estoy hablando: vivimos utilizando palabras que provienen del fútbol en nuestro lenguaje cotidiano, y esa es una de las formas más tangibles de entender que es un elemento importante de nuestra cultura popular: decimos que el que quiere estar en todos lados quiere patear el centro y cabecear; cuando algo nos salió muy bien la clavamos en el ángulo; si damos un paso en falso en alguna situación quedamos en off side; si vemos algo sospechoso pero lo dejamos pasar hablamos del famoso siga siga; si nos desligamos de un problema pasamos la pelota; y ni hablar del toco y me voy.

Así, quise poner en sonidos todas estas cuestiones, retratando en una pequeña pieza la familiaridad con este deporte y como fuente, recurrí principalmente a recuerdos.
De chico siempre salía a jugar con los chicos de mi cuadra. En la calle, en las veredas o bien en el terreno que Tito –un vecino– nos prestaba para jugar (?), improvisábamos arcos con buzos y piedras, inflábamos la pelota, armábamos equipos con el método de pan y queso y pasábamos tardes enteras peloteando… partidos si éramos varios, o marcaditas, veinticinco o mete gol entra si éramos menos.
También, de los recuerdos de alguna charla con mi abuelo –que de hecho, jugó en las inferiores de Racing Club– recordaba puntualmente los relatos de partidos históricos: el primero, aquel de 1986 donde el Diego hace su gambeta eterna, convirtiendo el famoso gol a los ingleses; el segundo, la final de la Copa Mundial de 1978 en la que el matador Kempes golea el arco holandés.
A estos relatos protagonizados por dos diez, le sumé uno de otra época, de nuestra época. Infaltable un gol de Messi.

 

Entre lo amateur y lo profesional, entre el barrio y la cancha. No importa tu edad, tu género, ni el interés o la habilidad que tengas para este deporte. Está en la cultura, en la tradición, en lo cotidiano. Todo argentino, al menos de rebote escuchó acerca del fútbol, sus ídolos y leyendas.

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Dicen que escapó de un sueño, en casi, su mejor gambeta
que ni los sueños respeta, tan lleno va de coraje
sin demasiado ropaje, y sin ninguna careta.
Dicen que escapó este mozo, del sueño de los sin jeta
que a los poderosos reta y ataca a los más villanos
sin más armas en la mano, que un diez en la camiseta.
Los Piojos
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Futbol footer

diagonal arriba

Continuando con la construcción de paisajes sonoros de abajo de la tierra de distintas ciudades, tarde o temprano llegaría el turno de Buenos Aires.

Para variar un poco la temática del viaje en subte, preferí retratar una de esas situaciones en las que todos nos vimos involucrados más de una vez: las combinaciones.
Largas caminatas con escaleras hacia arriba y hacia abajo, acompañados por la horda de gente que, al igual que nosotros, desciende del tren en busca de continuar su viaje en otra dirección.
Es interesante para mi pensar que hoy en día realizo este recorrido al menos dos veces a la semana, y que sin embargo el mundo sonoro que habita estos pasillos es a grandes rasgos muy similar en cada oportunidad: charlas entre compañeros de trabajo, llamadas telefónicas –hace años que estar en el subte dejó de ser una excusa para decir que “no hay señal” y no atender el teléfono–, artistas callejeros y aquellos que piden una moneda para poder vivir que, llamativamente, también se encuentran siempre en los mismos rincones.

Para la realización de este paisaje sonoro elegí el nodo de combinación más transitado de toda la red de subtes de Buenos Aires, aquel que combina las Líneas C, B y D, realizando una caminata entre los andenes de las estaciones Diagonal Norte, 9 de Julio y Carlos Pellegrini: si planificamos bien la combinación, subimos en Plaza Constitución lo más atrás posible –porque la salida está atrás de todo en Diagonal Norte–; escaleras hacia arriba, un descanso y escaleras hacia la derecha; una vez más a la derecha y estamos en el anden de 9 de Julio de la Línea D –trenes a Congreso de Tucumán–; para llegar a la Línea B hay que seguir hasta el final del andén donde después del pasillo y del hall, encontramos las escaleras hacia abajo que nos llevan al andén central de Carlos Pellegrini.

Este fragmento parte de grabaciones de campo que luego fueron intervenidas para dar continuidad al relato, aunque como dato curioso, el tiempo de duración total no fue intervenido, es decir que es realmente lo que se tarda en combinar desde Diagonal Norte de la Línea C hasta Carlos Pelegrini de la Línea B.

diagonal abajo