Ya sea que estemos trabajando en algún proyecto en particular, o estemos haciendo registro sonoro por el solo placer de hacerlo y guardarlo, tenemos la posibilidad de preguntarnos cuál es la mejor manera de lograr aquello que estemos buscando.
En este sentido, si la tarea está ligada al registro fonográfico, objetivo y con énfasis en la documentación sonora de un espacio determinado, tendrá unas características que no serán las mismas que si salimos a grabar en el marco de un trabajo creativo, sea un paisaje sonoro u otro producto relacionado al diseño de sonido.

En esta primera parte comenzaremos por lo más importante: con qué grabar.

Hoy en día, disponemos de una grabadora portátil que llevamos a todas partes y que es ni más ni menos que el teléfono móvil. Sea cual sea la marca y el sistema operativo que usemos, tenemos una aplicación llamada Grabadora o Notas de voz que sirve, incluso en algunos casos pudiendo generar un registro en estéreo.
Los micrófonos de este tipo de dispositivos suelen ser omnidireccionales, por lo cual no tenemos mucha chance de aislar sonidos más que por la distancia o proximidad que tengamos con las fuentes sonoras.
La calidad del registro es regular –casi siempre en un formato de audio comprimido–, el rango dinámico es acotado, pero la accesibilidad de esta herramienta es absoluta, puesto que casi siempre llevamos el celular encima.

Otra opción posible para trabajar con el celular es utilizar un micrófono externo. Desde hace ya algunos años, existen en el mercado distintos dispositivos estéreo de placa chica que, enchufándolos al minijack de auriculares o bien al puerto de carga –dependiendo marca y modelo–, obtienen una calidad mejor que la del micrófono integrado.
Si bien no podemos decir que sean baratos, su valor no llega ni a la mitad del de una grabadora profesional y además, su compra usualmente incluye la licencia de una aplicación específica para su uso, que permite grabar audio sin compresión, optimizando las cualidades del registro. La calidad del audio es mejor y el rango dinámico es también un poco más amplio. Una contra a tener en cuenta, es que la batería del teléfono se consume relativamente pronto debido a la alimentación que requieren los micrófonos. Llevar un par de baterías USB portátiles puede ser una buena idea para una jornada de grabación con este equipamiento.

Trascendiendo el uso del teléfono móvil, entramos en el mundo de las grabadoras de mano. Entre estas, también podríamos hacer una división entre las semiprofesionales –conocidas también como grabadoras de periodista– y las profesionales. Las primeras, suelen registrar en una pequeña memoria interna integrada y en formatos de audio comprimido. Por lo general, disponen de un solo micrófono. Utilizan baterías AA o AAA que brindan muchas horas de autonomía de trabajo.
Si estás por comprarte un equipo para comenzar a salir a grabar, esta es la opción menos recomendable, ya que el precio está cercano al de lo micrófonos externos para celular, teniendo estos una mejor performance, por la posibilidad de registrar audio sin compresión. 

Las grabadoras de mano profesionales traen consigo muchas mejoras respecto a las de periodista: poseen micrófonos estéreo –que en muchos casos además permiten cierto grado de ajuste de apertura para la grabación–, registran audio sin comprimir en tarjeta SD y trabajan con baterías AA pero también podemos enchufarlas a la red eléctrica con un transformador. Otra cosa muy importante: también podemos monitorear con auriculares en simultáneo al proceso de grabación. A su vez, poseen entradas de audio balanceadas que permiten la grabación a cuatro canales utilizando las dos entradas más los dos micrófonos integrados, o bien a dos, anulando los integrados por dos micrófonos externos.
Entre los accesorios que suelen incluir, encontramos al paravientos o deadcat, una especie de abrigo peludo para la grabadora, que nos asegurará no arruinar las tomas que nos toque realizar en exteriores en condiciones ventosas. Siendo que el viento es un ruido muy complicado –y a veces imposible– de filtrar en la etapa de postproducción, la posibilidad de utilizar esta herramienta se convierte en una gran ventaja.
También poseen en su parte inferior una rosca estandarizada que permite adosar la grabadora a un soporte para su utilización manual –tipo pistola– o bien a un trípode, si la intención es dejarla quieta en un punto fijo determinado.

Una última opción de grabación profesional, sobre todo muy utilizada para el registro de sonido directo para cine, es la utilización de una grabadora multipista. También grabando sobre tarjetas SD en formatos de audio sin comprimir de alta definición, aunque no cuentan con micrófonos integrados, la principal ventaja que ofrecen estos dispositivos es la cantidad múltiple de entradas con la que cuentan –cuatro u ocho generalmente–, cualidad que nos permite posicionar diferentes micrófonos en un espacio determinado. Esto nos permite generar registros de sonido para formatos envolventes o puntualizar distintas fuentes de sonido directas.
Trabajan con un time code que puede ser generado en el dispositivo o sincronizado desde otra fuente externa –facilitando el trabajo de postproducción y montaje respecto al registro que haga una cámara– e incluyen una mezcladora integrada que permite premezclar los niveles de entrada y así monitorear de manera equiparada –o bien, con las intenciones que se tengan para la postproducción– por una salida estéreo.
A su vez, algunas marcas incluyen en la compra la licencia de uso de distintas aplicaciones para teléfonos móviles o tabletas, que se sincronizan vía bluetooth y permiten manejar todos los parámetros de la grabación mediante la interfaz táctil. También se alimentan con baterías AA o con transformador y pueden ser utilizadas en un bolso portátil o sobre trípode.

¿Con qué equipos grabás vos? la próxima entrega tratará de tipos de micrófonos y sus características, ¡quédense pendientes!

Y como siempre, gracias por leer y compartir.Equipos_de_grabación

EspacioLab es un programa del Complejo Astronómico Municipal que trabaja a partir del cruce entre arte, ciencia y tecnología desarrollando actividades de formación, producción e investigación. El programa, que funciona desde el año 2011, genera un espacio de intercambio e interacción donde se problematizan y se llevan adelante proyectos de producción, formación e investigación generando encuentros con artistas visuales, electrónicos, digitales, sonoros, ingenieros, músicos, programadores, profesionales.
En este marco, estaré de visita en Rosario ofreciendo dos talleres de paisaje sonoro: uno para debatir y producir pequeñas piezas en dos sesiones de 3hs y otro orientado a niñas y niños de hasta 12 años que quieran incursionar en cómo relacionarnos con nuestros ambientes próximos por medio de la escucha.
Toda la información al respecto se encuentra en la web de EspacioLab o bien, se pueden hacer consultas e inscripciones escribiendo a proyectoespaciolab@gmail.com.

¿Nos vemos en Rosario?
¡Gracias por leer y compartir!Taller adultos

Se larga el año, y empieza en Quito.
La semana próxima, invitado por el Medialab UIO, voy a estar compartiendo algunas ideas acerca del concepto de paisaje sonoro: el lunes 18 en un conversatorio abierto y el martes 19 y jueves 21 en un taller en el que se trabajarán los conceptos más en detalle y acompañados por algunas técnicas de grabación y mezcla que permitan llevar a cabo distintas formas de producción. Para ambas actividades hay una inscripción previa en la web de la institución.
El Medialab, es un proyecto del CIESPAL [Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina] y es definido por su propio estatuto como un espacio ciudadano “que tiene como objetivo institucional y ámbito de acción promover la producción de tecnología, emprendimientos y de proyectos comunicacionales y artísticos mediante el uso de tecnologías contemporáneas y de conocimientos ancestrales para el bien común, con una pedagogía que incluye conocimientos académicos y experiencias populares; bajo una concepción de creación innovadora, colaborativa, comunitaria y libre”.
Por otro lado, el miércoles 20 estaré abriendo con dos piezas de música visual las Noches de Azares, un programa del Centro de Arte Contemporáneo [CAC] que funciona los terceros miércoles de cada mes en vísperas de la inauguración de una nueva muestra en el museo.

Hay algunos links en el texto para quien quiera seguir leyendo.
Muchas gracias por leer y compartir, ¡nos vemos pronto!

ConversatorioMedialabUIO

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Esta vez, le tocó a Madrid. Y en forma de escenas.
Hace poco, releyendo La revolución Electrónica, de William Borroughs, me volví a encontrar con el concepto de cut up, que él mismo define así:

Si usted sale a la calle ¿qué ve? Ve autos, trozos de gente, ve sus propios pensamientos, todo mezclado y sin linealidad alguna. Este modo de escritura de montaje deja intacta la narración. Justamente creo que es todavía más fiel a ella.

Borroughs, William (2013), La revolución electrónica, pp. 85-86.

Este recurso, que Borroughs implementó en los 70′ en el medio literario, no deja de resonar a otras propuestas anteriores que se continúan utilizando hoy en día en el mundo audiovisual.
En el cine, David Griffith, ya en 1914 en The birth of a nation propuso la mayor parte de los códigos del lenguaje del cine moderno, entre los cuales se encuentra el recurso del montaje paralelo: dos o más escenas que están transcurriendo en lugares e incluso también tiempos distintos, se construyen simultáneamente mediante la alternancia entre imágenes de cada una de esas escenas, generando interés en la multiplicidad de la trama y desarrollando a la vez nuevas posibilidades de asociación de significados entre ellas.
Sin embargo, la idea de Borroughs no es simplemente generar ese interés entre la yuxtaposición de materiales, sino jugar con el efecto de extrañamiento que puede originar la no correlación entre las escenas, historias o acciones contadas. Si tuviéramos que describir qué pasa en un parque o plaza, encontraríamos muchos eventos inconexos, pero que a su vez, hacen a la realidad, identidad y contexto de ese espacio.

 

De ese concepto me apropié para abordar el metro de Madrid, que se presenta aquí en forma de distintas escenas, que bien pueden suceder en momentos simultáneos dentro de su realidad subterránea: una conversación entre turistas, un guitarrista que toca en un pasillo, un viaje entre estaciones… como diría Borroughs, todo mezclado y sin linealidad alguna.

El paisaje sonoro final que escuchamos parte de grabaciones de campo realizadas en las líneas 2 [Las Rosas – Cuatro Caminos], 5 [Alameda de Osuna – Casa de Ocampo], 8 [Nuevos Ministerios – Aeropuerto] y 10 [Hospital Infanta Sofía – Puerta del Sur], que luego fueron intervenidas para dar (no) continuidad al relato.

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Se vienen las últimas actividades de este 2018 y son ni más ni menos que en el querido Eje Cafetero, más precisamente en Pereira y Manizales.
El día lunes 3 de diciembre, invitado por la Secretaría de Cultura de Pereira, voy a estar participando de los Labs de Creación con un conversatorio acerca del acto de escuchar en el contexto del concepto paisaje sonoro. Será a las 15hs en el salón de concertación del Centro Cultural Lucy Tejada de esa misma ciudad y con entrada libre y gratuita.
Seguidamente, el martes 4 a las 18hs presentaré una introducción al proyecto Paisajes sonoros subterráneos en una charla en la Alianza Francesa de la ciudad de Manizales, también con entrada libre.
Por último, el jueves 6 y viernes 7, estaré ofreciendo un taller de grabación, edición y mezcla de paisaje sonoro en Fundación Batuta Caldas. Esta actividad también es abierta a la comunidad, pero sin embargo es con inscripción previa y con un valor de $35.000. Para inscribirse, lo pueden hacer por teléfono al 8865588 ext. 101, o directamente en la sede central. El lugar cuenta con equipamiento –computadoras, micrófonos– que ocuparemos para el trabajo de los dos días.

Como siempre, les agradezco compartir y pasar la voz.
¿Nos vemos por allá?

EnTaller

Después de un vuelo que sorpresivamente duró veinte minutos menos, al llegar a Formosa, Wilma nos pasaba a buscar a Ariana –que venía desde Uruguay– y a mí por el aeropuerto El Pucú.
Desde ese momento –y aunque era la primera vez que veía tanto a Wilma como Ariana–, la sensación de familiaridad que se respiraba era poderosa: mientras nos acercábamos al centro, hasta los nombres de personas que teníamos en común fueron invocados en medio de una charla que entrelazó nuestros intereses, vocaciones y proyectos.
Después de que Wilma nos diera una breve recorrida por el paseo de la costanera, llegamos al Hotel Internacional de Turismo, donde ya nos esperaba el –querido por todo el mundo– Fandos, que inmediatamente después de darnos la bienvenida, tiró:
– Ahora van a venir a tomar una cerveza, ¿no?
¿Cómo rechazar la oferta? diez minutos después de llegar estábamos en el restaurante del hotel conversando con Roberto y Patricia sobre la cultura Ache guaraní, que de forma tan comprometida y respetuosa están estudiando. También llegaron más tarde Lutiere y Alice, la cuota brasileña del evento.
Al día siguiente, después del desayuno y ya en la escuela donde tenían lugar las jornadas, nos reencontramos con el profe Rubén Orué, quien me presentó a Diana.
Entre charlas y ponencias, el cansancio acumulado ya me estaba complicando mantener la atención y los ojos abiertos, pero Emanuel, un amigo de Luján me preguntó si quería un mate para no dormirme, y ella me incluyó en la ronda ¡gracias por esos mates salvadores!
Por la tarde presenté mi charla y, más tarde, Mikrokosmika abrió el concierto de cierre. Las obligaciones de este lado de la frontera terminaban y nos esperaba un micro que nos llevaría camino a Asunción, pero que nos dejaría en la frontera, para que la crucemos caminando y continuemos el viaje divididos en dos combis, que completarían el recorrido.
Una vez llegados al hotel de la Secretaría Nacional de Deportes, nos distribuyeron en habitaciones, quedando yo con Federico y Lutiere. El episodio se remata con la falta de wifi en el hotel a causa de la tormenta que acababa de terminar, pero que gracias a Fermín –una red wifi libre que habilitó César desde su celular– quienes no teníamos datos pudimos mandar esos mensajitos tan importantes para avisar que llegamos bien.
Otra vez a dormir poco. A las 7.15 salimos camino a la Alianza Francesa, donde me tocaba un primer día de espectador. La acreditación en Mesa de entrada estaba a cargo de Belén y Paz, quienes además me prestarían más tarde, el enchufe donde tenían su compu para cargar mi celular.
Nos reencontramos con Fausto y Esteban, a quienes conocí en Resistencia meses atrás y charlamos un poco de algunas de las ponencias vistas.
El segundo día comenzaría similar, solo que después del almuerzo me tocaba presentar la charla de Paisajes sonoros subterráneos nuevamente. Después de pasear un ratito por la librería con Alice y ver los libros que se había comprado, Marina, a cargo de coordinar el armado y comienzo a término de mi charla, me interceptó y me llevó con algo de apuro al escenario principal, mientras esperábamos que el unipersonal de teatro, termine de recoger sus elementos del escenario. Quedaban diez minutos para largar.
Después de las palabras de presentación de Dani y Rubén, y moderado rigurosamente por Livi, compartí la experiencia del proyecto dándole lugar al conversatorio compartido con Alice, Miguel, Ariana y Lutiere, en el que contestamos interesantísimas preguntas del público.
Otras preguntas surgieron en charlas posteriores, como la pregunta de Bethania, acerca de si es posible hacer un largometraje que sea puramente sonoro. Aún me parece increíble despertar estas ideas en artistas provenientes de otras formaciones… aunque hay que decir que ella también estudia piano.
Cierre del evento, vuelta a Formosa, dormir y volver definitivamente.

Si bien este sería el momento de agradecer, comentaba Ariana en su charla que se había enterado que en guaraní, no existe traducción literal para gracias porque la gratitud es un estado permanente. Ese estado se denomina aguyje.

Aguyje entonces.
Nos vemos la próxima.

Captura de pantalla 2018-10-21 a las 11.12.36 p.m.

En un destacable esfuerzo de colaboración bilateral, está desarrollándose la 1º Jornada internacional de educación artística para la interpretación de la cultura visual [15 y 16 de octubre] en la ciudad de Formosa y el Segundo Congreso de Arte y Cultura Visual [17 y 18 de octubre] en Asunción, Paraguay.

Organizadas por el Ministerio de Cultura y Educación de Formosa en nuestro territorio, y por el Ministerio de Educación y Ciencias en coordinación con el Instituto Superior de Bellas Artes en Paraguay, estas jornadas fueron pensadas como un evento replicado para fortalecer la formación de los profesionales y estudiantes de ambas comunidades.
Las mesas temáticas son diversas: mediaciones, identidades, cuerpo, género, procesos poéticos de creación, conservación de los bienes materiales e inmateriales, sonido, culturas híbridas, perspectivas locales y globales.

En este marco, voy a tener el placer de presentar el proyecto Paisajes sonoros subterráneos, haciendo especial hincapié en una perspectiva pedagógica y en los formatos tipo taller que han derivado del proyecto en el último tiempo: tanto para niños, como los realizados en el Centro Cultural de la Ciencia; para un público más específico, como el taller de reconocimiento de territorio brindado en el Festival de la Imagen en Manizales el mayo pasado; o el Grupo de Estudios en Paisaje Sonoro, radicado en el CEPSA de la Universidad Nacional de Lanús y con continuidad de diversos proyectos de trabajo con registro de campo.

Quien tenga interés puede seguir los links de las jornadas y el congreso para interiorizarse aún más.

¡Gracias por pasar y leer!

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