El próximo jueves 29 de agosto a las 19hs tendrá lugar el 5to encuentro del ciclo de conciertos Aquí, allá y en todas partes, dedicados a la difusión de música acusmática y mixta de Argentina y del mundo celebrando los 40 años de historia del Laboratorio de Investigación y Producción Musical [LIPM] del Centro Cultural Recoleta, con curaduría y organización Jorge Sad Levi en colaboración con Javier Leichman, el director del propio LIPM.
En este contexto, tengo el placer de presentar Tango, pieza acusmática que compuse gracias a una Beca de Cración del Fondo Nacional de las Artes, que recibió el premio de composición del Archivo General de la Nación + CCK y que forma parte del album Costumbres Argentinas editado en 2023. También se presentarán en el concierto piezas de Gabriel Cerini, Matías Sánchez, Paula Bianucci, Stefano Scarani, Antonio García Ruiz, Reyes Oteo y Adolfo Núñez.
Para quien quiera darse una vuelta para compartir y escuchar música en 8 canales, la entrada es libre y gratuita hasta agotar la capacidad de la sala. En ese sentido, se aconseja estar unos minutos antes de las 19hs. Nos vemos por allá, gracias por leer y compartir.
Unos minutos después de acomodarme donde –gracias a la impecable coordinación de María– me hospedé los días pasados en Resistencia, me escribió Ale Reyero para comentarme que estarían junto a Maia Navas almorzando a tan solo unas cuadras, e invitándome a sumarme. Fue de esos momentos raros en los cuales uno termina conociendo personalmente a quienes ya ha tratado en la virtualidad, en encuentros anteriores y demás, y donde prima cierta familiaridad a pesar de no haber compartido antes un espacio en persona. Cosas de la época en la que nos toca vivir.
La primera obligación era en el Club Social Resistencia, donde iba a inaugurarse al día siguiente la muestra de estudiantes, docentes y graduados y de la que, como invitado del encuentro, también yo formaba parte. Allí tenía que probar sonido para la presentación de Costumbres Argentinas y, de paso, ver cómo iba el montaje de Metaminerales –la videoinstalación de la imagen que acompaña este texto–. Brevemente nos entendimos con el equipo de pasantes, un grupo de estudiantes que de manera voluntaria daban una mano para con la producción del evento, coordinados por Ale Barboza, a quien también conocí en ese momento: predispuesto a que todo salga según lo previsto o mejor y dando una mano personalmente para la cosa funcione con una calidez excepcional. Tipazo.
Después de asegurar que todo estuviera listo para la inauguración del día siguiente, me presentaron a Ale –aka el Cheche– y el plan fue que encaráramos para el predio de la Bienal, donde Nico Ojeda presentaba una escultura sonora: Si un árbol cae en el monte. Si bien la cosa venía un poco demorada, sirvió de excusa para cruzarnos, tomar un cafecito y charlar un rato. Y por supuesto conocer un poco más de los desechos electrónicos, su gestión y cómo Nico había construido esa pieza. Laburazo.
Al día siguiente comenzaba el Congreso. Ya desde tempranito estábamos haciéndole el aguante a Agustina, Carolina, Sofía y Romina, que moderadas por Maia Bradford hicieron una impecable presentación de sus proyectos audiovisuales, cada una con sus particularidades, motivaciones y búsquedas. Yo aproveché para tomar notas de algunas cuestiones que resonaron bastante con temas que iba a tocar en mi propia charla de la tarde. Como siempre, todo está conectado con todo.
Fuimos a almorzar pastas, y se nos unió Miguel Almirón –que recién llegaba a Resistencia, después de un largo periplo en micro– a quien conocí en ese momento. Charlamos de la universidad, de los temas de investigación y de la vida aquí y allá.
Por la tarde era mi charla, en el espacio Sinergia del predio de la Bienal. Fuimos desde el centro caminando con Miguel, impresionándonos de la cantidad de gente que estaba dando vueltas. Llenísimo el predio. Llegamos bien a tiempo para escuchar las palabras de apertura de parte de las autoridades y, después de la presentación de parte de Ale, Maia y Cheche –desde su rol como comité académico del congreso– poder pasar a compartir mi charla, que tuvo una buena recepción y generó un lindo espacio de debate posterior. Ya le quedaba solo un pasito más al día: la inauguración de la muestra en el Club Social, así que hacia allá fuimos.
En la vereda, mientras esperábamos que iniciara el evento conocí a Lucho, que además me dio una mano para hacer algo de registro de la videoinstalación. Hicimos juntos además un recorrido por la muestra, y siendo que él es profe y conocía la mayoría de los proyectos, fue una suerte de guía que supe encontrar para acceder a otro nivel de lectura para con las piezas expuestas.
Terminamos este largo día yendo a comer a un bar, que a pesar de ser miércoles estaba llenísimo. Al equipete del comité académico se sumaron también Eve y Mariana –que estaban brindando un workshop de videodanza por las mañanas–. Necesario distender y hacer catarsis al menos un poquito después de darle tanto a la trabajación.
Aunque al congreso le quedaba un día más, siendo que el viernes tenía que volver a cerrar un seminario presencial en Buenos Aires, el jueves era mí último día en Resistencia. Así que después del almuerzo, volvimos al Club Social para organizar la presentación de Costumbres Argentinas. Allí volvimos a organizar la técnica junto a Agustín, María, Ludmila y Joel, pasantes que con mucha dedicación recablearon la consola dejándola lista para la sesión de escucha, que salió fantástica.
No me queda más que agradecer por la invitación y por haberme confiado tanto la charla como las presentaciones de piezas en el contexto del Congreso. Para mí siempre es una alegría compartir estos espacios de reflexión e intercambio. Y una alegría doble poder volver a Resistencia después de estos seis años que pasaron en el medio.
Así que, para no hacerla más larga: gracias. Muchas gracias a quienes trabajaron para que todo fuera posible. Espero que, por acá o por allá, nos veamos pronto. ¡Hasta la próxima!
Los próximos 17, 18 y 19 de julio tendrá lugar, organizado por la Universidad Nacional del Nordeste, el IV Congreso Internacional de Artes: Límites y Fronteras. El encuentro –que se realiza en el marco de la Bienal Internacional de Escultura Chaco– busca crear, a partir de mesas temáticas, exposiciones de ponencias y grupos de trabajo, un espacio de intercambio y discusión entre artistas, investigadores, gestores culturales, docentes y estudiantes acerca de las intersecciones de los lenguajes de las artes, los difusos límites actuales entre teoría y práctica con el objetivo de brindarle a la Bienal una dimensión académica y científica.
La tarde del primer día, estaré presentando una de las charlas inaugurales: La investigación-creación. Experiencias y desafíos, relativa a este enfoque particular sobre la investigación en artes en el que vengo trabajando, para elaborar sobre sus alcances, problemáticas y posibles soluciones en el contexto académico y universitario. Además, la videoinstalación Metaminerales –creada en colaboración con la artista visual Maria Paula Jaramillo Gómez– forma parte de la muestra del encuentro.
Por la tarde del jueves, estaré también presentando en concierto y charlando alrededor de las piezas que componen Costumbres Argentinas, album estrenado en 2023 y que estoy girando de manera federal durante este 2024.
El Congreso, además tendrá distribuidos en los tres días, espacios para intervenciones artísticas, performances, instalaciones, workshops y seminarios intensivos con la participación de invitados nacionales e internacionales.
Cada tanto, por esas derivas de las lecturas que uno va haciendo a lo largo de su vida, vuelvo a Benjamin. Esta vez, después de pasar por El libro de los pasajes para estudiar las definiciones de archivo y de colección que hace el autor, volví a Diario de Moscú, un texto donde el propio Benjamin narra su estadía en esa ciudad entre diciembre de 1926 y febrero de 1927. Hay interpretaciones sobre este viaje, hay quienes creen que su intención principal era vivir en primera persona la realidad comunista y el bolchevismo; y hay quienes creemos que aquel viaje estuvo motivado principalmente por el reencuentro con su amada Asja Lacis, una actriz con la que había mantenido un vínculo amoroso en épocas pasadas.
Pero lo que aquí les comparto no está motivado por su trasfondo amoroso sino por el abordaje de lo sonoro que hace el mismo Benjamin, en particular, en una de las entradas de su diario. Y es que de la entrada del 30 de diciembre brota la musicalidad, la sonoridad y la actitud de escucha que el autor mantenía desde la habitación en la que se hospedaba. Cabe la aclaración: si bien la transcripción que aquí les comparto corresponde a la edición de Editorial Godot (2019), me he tomado la licencia de cambiar dos palabras de la traducción que hace Paula Kuffer: ella habla de apertura y de motivos pero, humildemente, creo que es más apropiada la traducción que ofrece Marisa Delgado en la edición de Taurus (1990), que utiliza obertura y leit-motivs, conceptos puramente musicales que encajan perfecto en el contexto de la descripción.
30 de diciembre «El árbol de Navidad aún está en mi habitación. Poco a poco logro reconocer el orden de los sonidos que me rodean. La obertura empieza muy temprano y consta de varios leit-motivs: primero, las pisadas en la escalera que está delante de mi habitación y que conduce al sótano. Seguramente, se trata del personal del hotel, que sube para ir a trabajar. Luego empieza a sonar el teléfono en el pasillo, y no suele parar hasta la una o dos de la mañana. En Moscú este aparato funciona a la perfección, mejor que en Berlin o París. Te comunican en tres o cuatro segundos. Sobre todo oigo a un niño que grita cuando habla por teléfono. Uno se va familiarizando con las cifras en ruso cuando escucha la descomunal cantidad de dígitos. Luego, sobre las nueve, llega un hombre, llama a una puerta tras otra y pregunta si la puertecita está cerrada. Es la hora de calefaccionar. Reich sospecha que, aunque esté cerrada, en la habitación entra un poco de monóxido de carbono. Es muy probable que así sea, porque a menudo por las noches, el ambiente es sofocante. Además, también emana calor del suelo que, como la tierra volcánica, tiene puntos muy calientes. Antes de salir de la cama, un golpeteo rítmico sacude el sueño, como si estuviesen preparando unos bistecs gigantes: están cortando leña en el patio interior. Y a pesar de todo, mi habitación destila tranquilidad. Pocas veces he estado en una habitación en la que trabajar me resultara tan fácil.» (Benjamin, 2019, p. 83)
En lo personal, me resulta fascinante cómo Benjamin, a partir de una escucha acusmática, se adentra en la descripción de un paisaje sonoro con lujo de detalles, incluso aludiendo a una serie de analogías musicales que se imbrican con total naturalidad con su poética literaria. Además, por una cuestión de deformación profesional suele sensibilizarme mucho cuando algún texto –ya sea de ficción, o de no ficción como es este caso– incurre en este tipo de descripciones porque me permite aprender otras formas de relacionarse y de develar lo sonoro, de caracterizar la escucha y el espacio al que atiende librando a la imaginación a conformar esa atmósfera sonora de manera casi automática. También permite entender el valor que el autor le otorga a esa escucha, permitiendo además describir situaciones que suceden incluso fuera del alcance de su visión.
¿Recuerdan algún texto que describa lo sonoro de manera similar? ¿Les ha pasado poder imaginar cómo suena lo que Benjamin relata? Les agradezco de antemano por su tiempo para con esta lectura y por cualquier comentario que tengan ganas de compartir.
Torre Radial de Moscú.
Benjamin, Walter (2019). Diario de Moscú 1926/1927. Traducción de Paula Kuffer. Buenos Aires: Ediciones Godot.
Benjamin, Walter (1990). Diario de Moscú. Traducción de Marisa Delgado. Buenos Aires: Taurus.
A tan solo unas semanas del lanzamiento en plataformas digitales del álbum Costumbres Argentinas, con mucha alegría les quiero contar que llega el momento de su primera presentación en público. La cita será este viernes 10 de noviembre a las 19hs en el auditorio del Centro de Arte Sonoro [CASo], Riobamba 985 [Museo Casa del Bicentenario], Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El concierto sonará en un sistema de sonido envolvente cuadrafónico y contará con la presentación de Fútbol, Locro y Tango, las tres piezas que componen el álbum, junto a algunas notas, comentarios y reflexiones que complementan y contextualizan al proyecto.
Me encantará poder compartir con ustedes esta primera presentación porteña, antes de que comience la gira federal. A quienes estén en la Ciudad y quieran acercarse a pasar una tardenoche de música y escuchas, está extendida la invitación: la entrada es libre y gratuita.